Desde la región de Tarapacá, Supertriste reformula el shoegaze con una apuesta más cruda y frontal, donde las baterías llevan el pulso y las guitarras oscilan entre la distorsión clásica y una producción contemporánea.
Invitados por Estoy Bien a sumarse a su gira nacional, su nombre comenzó a multiplicarse en carteles y escenarios del circuito independiente. Coincidencia o síntoma del momento: la misma semana en que lanzaron Bloop, su primer disco, fueron seleccionados para Rockódromo.
El equipo de Batiscafo conversó con la banda sobre estos hitos y lo que viene, en la antesala del show que ofrecerán este 13 de septiembre en el Bar de René, con sorpresas que prometen seguir expandiendo sus pasos.

Oriundos de Iquique, Supertriste viene de esa zona donde los kilómetros se sienten y el pasaje a la capital cuesta más que una guitarra usada. En una esquina del mapa donde la falta de infraestructura cultural pesa, la banda ha sabido abrirse paso en la rearticulación musical post pandemia.
Héctor (voz y guitarra), Peña (batería), Roco (bajo), Rodrigo y Johan (guitarras) componen esta formación joven, todos en sus veintitantos años. Algunos ya emigraron a Santiago; otros aún esperan dar el salto desde la ciudad de los sueños.
El primer acorde
Parte de los integrantes se conocieron en el colegio, otros de forma simultánea por medio de grupos que se estancaron, pero todos compartían las ganas y el compromiso de sacar adelante un proyecto común que pudo consolidarse en 2022.
“Yo tenía una sala de ensayo, entonces aprovechamos de poder tocar, de conocernos, de tener ese fiato entre todos, y al parecer funcionó”, recordó Roco. Durante un año, ese espacio se transformó en una segunda casa. “Fue maravilloso, ensayos gratis cuando quisiéramos y sin limite de horario. Ahí descubrimos nuestro sonido”, agregó.

“Escuchaba indie de ese tiempo, como Mac DeMarco, pero antes de eso escuchaba dubstep y Skrillex. Me gustaba ese ruido”, relató Johan sobre cómo transitaron desde la electrónica hacia el indie, sin dejar atrás el grunge y el metal heredado por la familia.
También mencionaron agrupaciones nacionales como Tenemos Explosivos, El Cómodo Silencio De Los Que Hablan Poco y bromearon sobre otras. “Yo rallaba la papa con Los Tres”, confesó Héctor, dejando en claro que su identidad se construyó entre contrastes
Lanzamiento de Bloop: ruido a la chilena
Bloop es un proyecto que mira hacia la costa de noche, cuando la marea imperceptible te empapa al intentar comprenderla.
“Tiene mucho que ver con la vida escasa de la zona abisal como una representación de nosotros mismos. Venimos de un lugar donde no hay vida, donde no había mucha música, queriendo descubrir cómo surgir”, describió Héctor.
Las referencias al mar y la oscuridad atraviesan el álbum, pero también hay guiños cinematográficos que influyeron directamente en la composición. “Grisáceo” nació en una sesión entre Héctor y Johan, justo después de ver I’m Thinking of Ending Things. “A los dos nos llegó caleta. Me tuvo toda esa semana bien metido. Lo de manifestar mi emoción a través de recuerdos fue netamente sacado de esa película”, contó Héctor.
Supertriste no busca contar historias lineales, sino que prefiere evocar imágenes. “Me gusta utilizar palabras que me hacen sentido o que me hacen sentir algo”, agregó el vocalista. En “36”, la idea vino de Eternal Sunshine of the Spotless Mind, cruzada con experiencias personales.
Ecos desde el desierto: la importancia de la escena local
“El disco fue un proceso largo, de casi dos años entre grabación, mezcla y darle mil vueltas, todo autogestionado con la mano del Dani, un amigo. Sin lucas ni un equipo que te apañe, se hace difícil mover algo así. Entre las pegas, los estudios y los tiempos de cada uno, costó caleta, pero se demoró lo que tenía que demorarse”, explicó Roco.
Levantar una escena desde Iquique ha sido todo un desafío. “La ciudad más cercana está a seis horas en auto, muchos proyectos se desgastan y abandonan”, detalló Roco. “Desde los 12 que voy a tocatas con mi hermano, y he visto morir muchos espacios y bandas por falta de público y por lo caro que resulta traer bandas desde Santiago u otras regiones”, dijo el bajista.
Por lo mismo, dicen sentirse profundamente identificados con el concepto de su álbum.

Supertriste nació cuando la escena musical en Iquique estaba muerta y el shoegaze era prácticamente desconocido en una ciudad dominada por el metal y el stoner. Con el tiempo, el sonido fue ganando espacio y hoy se está gestando una escena nueva, joven y ruidosa. “Antes eran puros viejos metaleros, bien puristas, que no apañaban mucho. Ahora son puros cabros chicos haciendo ruido”, comentaron.
Pensar en debutar en Santiago fue, al principio, una apuesta ambiciosa. No sabían cómo sería recibida una banda del norte haciendo shoegaze. Sin embargo, la experiencia superó sus expectativas. Fue gracias a Unísono Records que lograron afirmarse como proyecto, luego de un proceso espontáneo y sin grandes pretensiones iniciales.
Con el tiempo, el trabajo constante y las ideas acumuladas les dieron dirección. “Las conexiones se fueron dando de forma muy genuina, no desde el interés, sino desde llevarnos bien con quienes nos tendían la mano”, contaron, destacando que ese espíritu colaborativo ha sido clave en su camino.
Nuevas rutas
El resultado de Rockódromo y el recibimiento del disco también los tomó por sorpresa: “No tuvimos ni tiempo de pensar en objetivos para el futuro porque todo sucedió muy rápido”. Lo que parecía una jugada incierta terminó por abrir nuevas puertas: “Queremos aceptar lo que venga, pero siempre haciendo las cosas de corazón”.
La sensación general de Supertriste es de asombro: “Si nos hubieran dicho hace dos años que esto estaría pasando, no lo habríamos creído”.

