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The New Abnormal: el renacer introspectivo de The Strokes

Portada The New Abnormal The Strokes

Lanzado el 10 de abril de 2020, The New Abnormal llegó tras siete años de silencio discográfico de The Strokes, en un contexto global marcado por la incertidumbre

Producido por Rick Rubin, el álbum no solo significó un regreso, sino también una redefinición: menos urgencia, más introspección. 

Lejos de replicar su fórmula inicial, la banda neoyorquina opta por expandir su sonido, incorporando sintetizadores, estructuras más extensas y una sensibilidad melancólica que atraviesa todo el disco. Más que nostalgia, hay evolución.

Tras años de intermitencia, proyectos paralelos y un EP en 2016, The Strokes volvió en 2020 con su sexto álbum de estudio. The New Abnormal no es solo un lanzamiento más: es el resultado de un proceso que comenzó en 2016, cuando la banda empezó a trabajar en maquetas que luego desarrollarían junto al productor Rick Rubin.

El disco fue grabado en el estudio Shangri-La en Malibú, con sesiones adicionales en Los Ángeles y Hawái. A diferencia de etapas anteriores, el proceso fue más pausado: jornadas que comenzaban por la tarde, fines de semana libres y un enfoque menos caótico. Como señaló el guitarrista, Albert Hammond Jr. para Mondo Sonoro, esta vez todo se hizo “con mucha más calma”.

The New Abnormal no busca atrapar de inmediato. Su apertura “The Adults Are Talking” engaña con un tono liviano y accesible, pero a medida que avanza el disco, la atmósfera se vuelve más densa y melancólica. 

Esa transición refleja una idea central: la convivencia entre el entusiasmo del regreso y los fantasmas del pasado. Es un álbum que se revela con el tiempo, donde cada escucha permite descubrir nuevas capas. 

Aquí no está la urgencia de “The Modern Age” ni la energía cruda de “Reptilia”. En su lugar, hay canciones que superan los cinco minutos y una banda que parece más interesada en el recorrido que en el impacto inmediato.

Esta versión de The Strokes apuesta por una construcción más armónica, menos disruptiva pero más rica en matices. Es una evolución que puede desconcertar, pero también evidencia madurez en su sonido. 

Canciones como “At the Door” marcan un quiebre claro. Con una instrumentación mínima, prácticamente un sintetizador y la voz de Julian Casablancas, el tema se aleja radicalmente de lo que históricamente definió a la banda. Algo similar ocurre con “Not the Same Anymore”, donde no hay apuro por llegar al estribillo. Todo fluye lentamente, con riffs melancólicos que refuerzan una sensación contemplativa.

El cambio no es solo sonoro. Las letras abandonan las narrativas de fiesta, excesos y superficialidad para dar paso a una mirada más introspectiva. 

En este LP Casablancas canta sobre luchas invisibles y límites emocionales, el vocalista explora entre sus sensaciones de vacío y desconexión: amistades que se van o emociones que ya no se sienten igual. Asimismo, tras experiencias como “Instant Crush” con Daft Punk, su rango vocal muestra nuevos matices. En “Selfless” alcanza notas altas con claridad, mientras que en “Eternal Summer” recurre a falsetes cada vez más sólidos, consolidando una identidad propia como cantante.

El disco funciona también como una reinterpretación del sonido neoyorquino de los años 80. Hay ecos de la new wave y el post-punk en toda la obra, dialogando con influencias como Television, Blondie o Talking Heads. La portada refuerza esta idea: una reproducción de Bird on Money de Jean-Michel Basquiat, que encapsula visualmente esa mezcla entre arte, ciudad y reinterpretación del pasado.

El título del álbum adquirió un significado inesperado con la llegada del COVID-19. “Es muy, muy raro todo… y el título encaja extrañamente bien con el momento”, comentó Albert Hammond Jr. durante la promoción. 

A pesar de la pandemia y la imposibilidad de girar, la banda decidió no retrasar el lanzamiento. “No parecía que valiera la pena posponerlo”, dijo Casablancas, restando importancia a la falta de conciertos como parte del ciclo tradicional de promoción.

Finalmente, para la propia banda, el disco representa algo más que un regreso. Hammond Jr. lo definió incluso como “un nuevo principio” y no dudó en afirmar que podría ser su mejor trabajo en años. Aunque el propio Casablancas sitúa sus primeros discos por encima en su ranking personal, The New Abnormal demuestra que The Strokes no se limita a su legado. Más bien, lo reinterpreta, lo tensiona y lo proyecta hacia el futuro.