Con la intención de despedir el verano, el viernes 20 de marzo, El Manduca recibió a En Discusión y su banda invitada desde la Región de Valparaíso, Casi Algo. En una jornada marcada por el pulso de la lluvia, la puesta en escena mantuvo viva la llama de la escena juvenil emergente.
Ni el agua ni el frío fueron capaces de permear a una audiencia reducida pero participativa. El calor humano y la complicidad fueron los instrumentos que armonizaron una velada en donde la música fue la protagonista.

Fotos por Constanza Llefi
Los Casi Algo
Con un sonido influenciado por el rock and roll, los oriundos de Valparaíso rompieron el hielo de la noche: baile, diálogo con el público e irreverencia marcaron la tónica del show. El saxofón capturó la atención. Desde su propuesta melódica, desafió el compás de la lluvia y coqueteó—en todas sus intervenciones— con los oídos de los asistentes.
Pese al contexto climático adverso, el grupo logró llevar a cabo su primera presentación en Santiago y anunció además el lanzamiento de su primer disco, Donde Aprieta el Zapato, previsto para el 21 de marzo.
En Discusión
La banda local se hizo esperar, pero no defraudó. Con un recinto cada vez más lleno, En Discusión subió al escenario y ocupó los espacios disponibles con sus melodías. “Por Favor” y “Valores” dieron inicio a una exhibición de pulcritud y dedicación, con bajos precisos y una percusión que guiaba el ritmo de la noche.
Durante la interpretación de “Caerás”, Claudio Hasbún, guitarrista líder, dejó ver el virtuosismo que lo caracteriza. Con intervenciones bien medidas y ejecutadas a la perfección, logró llevar el show a uno de sus puntos más altos.
Fotos por Constanza Llefi
A su vez, la calidad vocal de Emilia Garay caló hondo en el público. A lo largo de la presentación, la vocalista hizo gala de su técnica, recordando a ratos a voces icónicas de la música nacional como las de Nicole o Francisca Valenzuela.
La jornada cerró con “No Te Regales”, y el guitarrista deslumbró con un solo de despedida. Dueño de una técnica impoluta, le hizo justicia a una banda que destaca por su prolijidad, incluso ante las adversidades.
Además, la banda implementó una dinámica novedosa: tocaban una base blues y cualquier persona presente que supiera tocar algún instrumento podía subirse a improvisar junto a ellos.
Bajo la lluvia, la noche dejó más certezas que dudas: una escena que insiste y no baja el ritmo. Y si –casi– algo quedó dando vueltas al final, fue eso: todavía hay mucho en discusión sobre el escenario.






