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Sound of Silver de LCD Soundsystem: Nostalgia absoluta

Portada album Sound of Silver de LCD Soundsystem

Hace 19 años, Sound of Silver de LCD Soundsystem fue lanzado al mundo como una carta abierta a la vida adulta que comienza a tomar forma entre fiestas interminables, ciudades que nunca duermen y la conciencia incómoda de que el tiempo avanza.

Amistades, ansiedad, nostalgia y el vértigo de crecer atraviesan canciones como All My Friends, donde siete minutos de piano repetitivo se transforman en un himno generacional sobre la juventud, la memoria y ese deseo imposible de detener el tiempo.

Hay discos que sin duda logran capturar la esencia y espíritu de una época, década o ciudad.

Definitivamente Sound of Silver de LCD Soundsystem es uno de ellos. Publicado en 2007, en pleno auge de la vida urbana contemporánea, el disco funciona como un retrato de la modernidad: la incipiente crisis económica, cambios fuertes, millennials en sus 30s perdiendo todo de un día a otro, y jóvenes que salían al mundo caminando sobre promesas rotas e incertidumbre. 

Y por otro lado, el sonido de la ciudad que nunca duerme, noches que se estiran hasta la madrugada, junto a la sensación vertiginosa de estar viviendo algo que todavía no sabemos cómo nombrar. 

Pero lo que hace especial al disco es que James Murphy describe ese mundo ambivalentemente desde la euforia, pero también desde la distancia. Las fiestas, los amigos y la vida nocturna aparecen atravesados por una conciencia inevitable de que el tiempo pasa, y lo que parecía infinito comienza a convertirse en recuerdo

A diferencia de su primer trabajo —que funcionaba como una especie de mosaico de sencillos y exploraciones sonoras—Sound of Silver a través de nueve tracks se presenta como un disco más cohesivo, en el cual cada canción parece formar parte de una misma reflexión sobre el paso del tiempo y la vida en la ciudad.

El miedo al cambio, la ansiedad, la pérdida, las amistades, la distancia son algunos de los tópicos que se exploran y reflexionan en el disco. Pero si se pudiera resumir Sound of Silver en una palabra es: nostalgia.

Hay 3 tracks que son el corazón del álbum, “Someone Great”, “All My Friends” y “New York, I Love You But You’re Bringing Me Down”.

En “Someone Great”, se aborda la pérdida, a primera vista como si se tratase de una ruptura amorosa en versos como: 

“Extraño la manera en que solíamos discutir

Encerrados en tu sótano”

Pero las especulaciones cambiaron el significado, y a pesar de que Murphy nunca ha revelado abiertamente la inspiración detrás de la canción, se dice que funciona como un homenaje a su terapeuta. 

De hecho, Sound of Silver está dedicado directamente a él, como una inscripción clara que señala:

Sound of Silver is dedicated to the memory of Dr. George Kamen (1942–2006), one of the great minds of his or any generation”.

Probablemente la canción más memorable de toda la discografía de LCD Soundsystem: “All My Friends”, son siete minutos de un piano en crescendo, mientras Murphy canta entre resignación y con un desesperado anhelo —alimentado por la nostalgia— de detener el tiempo y de recuperar algo de la energía que alguna vez tuvo durante su juventud.

Murphy llega a una conclusión: algún día moriremos y sí, puede sonar aterrador y lo parece para él. Pero no por esto, es una canción triste. Destellos de euforia y la reminiscencia de lo que alguna vez fue la vida y de lo que será. James Murphy cierra una lírica reflexiva, fascinante y en bucle:

“Where are your friends tonight?

If I could see all my friends tonight”

Para culminar el disco, “New York, I Love You But You’re Bringing Me Down” es una carta de amor a la ciudad que nunca duerme. Pero también deja entrever a alguien que se resiste al cambio. Acá baja un poco la intensidad que recorre el álbum.  

No cabe duda de que Sound of Silver es un intento de capturar el tiempo antes de que desaparezca. Entre sintetizadores nerviosos, pianos en bucle y letras introspectivas que exteriorizan las dos caras de una generación. 

James Murphy convierte la nostalgia en un archivo emocional. Y cuando todo termina —ya sea la fiesta, la noche o una etapa— lo único que queda son esas frecuencias donde alguna vez vivimos. Y es por esto que seguimos volviendo a estas canciones, para preguntarnos, aunque sea por un instante, dónde están todos nuestros amigos esta noche.