Corriente Continua: “Ojala el disco funcione como una compañía”

Retrato banda Corriente Continua Presskit

Corriente Continua nace, como tantas historias musicales, en una sala de colegio. Juan Andrade, Gastón Hamel y Vicente Silva fueron compañeros de generación y comenzaron tocando juntos en 2019 bajo el nombre de The 27’s, una banda de covers que recorría el imaginario clásico de la adolescencia. 

Tras el fin de esa primera etapa y el golpe silencioso de la pandemia, el proyecto mutó. Juan empezó a escribir sus propias canciones, consolidando una identidad más íntima y reflexiva que, en 2024, adoptaría definitivamente el nombre de Corriente Continua.

Lo que comenzó como la idea de un EP terminó convirtiéndose en un álbum. Grabado en distintas etapas y empujado por una evolución natural del sonido, el disco afina un hilo conductor bañado por la soledad, el vacío y la necesidad de usar la palabra. Entre capas densas de guitarras, momentos cercanos al shoegaze y al post rock, y pasajes de spoken word crudo, el trío apuesta por la emoción por sobre la perfección.

Batiscafo conversó con la banda sobre esta próxima entrega que llegaría a finales de marzo, un trabajo que busca abrir una conversación honesta sobre sentirse solo y encontrar, en esa experiencia compartida, una forma de compañía.

Escuchando los tres sencillos se nota que hubo cambios de dirección y propuestas un poco más arriesgadas. Respecto al lanzamiento del disco, ¿qué nos pueden adelantar?

Juan: El disco se mueve por distintas atmósferas, pero el hilo lírico es claro. Abarcamos la soledad, el vacío, la introspección. Cada canción aborda eso desde un ángulo distinto.

Musicalmente varía harto. “Resaca” tiene algo más indie, más dreampop. “Miel” se acerca más al shoegaze, más capas, más densidad. “Encuentro con un hada” está más cargada hacia el post rock, más construcción, más tensión.

El primer tema del álbum tiene algo como si Kurt Cobain hubiera hecho shoegaze, más tirado al grunge pero con capas encima. Después del interludio viene una canción mucho más wall of sound, que cuando entra todo debería sentirse como una cachetada. 

En el estudio probamos cosas nuevas. Guitarras grabadas con arco de violín, todos los pedales prendidos al mismo tiempo, capas sobre capas. La idea ahora es ver cómo llevamos eso al vivo los tres, sin perder intensidad.

¿Qué pasa cuando llega la idea de hacer un álbum?¿En qué etapa se encontraba la banda?

Juan: A principios de 2025 grabamos cuatro canciones, entre ellas “Resaca” y “Miel”, que fueron nuestros primeros singles. La idea era sacar un EP, pero el proceso de mezcla se demoró meses, y mientras tanto seguimos escribiendo harto. Nuestro sonido cambió, nuestras influencias cambiaron, la forma en que queríamos expresarnos cambió. Entonces sacamos dos canciones del proyecto inicial porque no iban con la nueva dirección, y nos quedamos con “Resaca” y “Miel”.

Dijimos “¿Por qué no hacemos un álbum en vez de un EP y tiramos toda la carne a la parrilla?”. Agendamos estudio y grabamos el 1 de noviembre. Ahí registramos “Encuentro con un hada” y el tema que abre el álbum, que tiene como referencia una canción de Drop Nineteens.

Después, el 24 de enero de este año, grabamos las dos canciones que cierran el disco,  “Ansiedad” y “Si Grito”. Con eso teníamos seis canciones y como 29 minutos. Investigamos qué pedían las plataformas para que fuera considerado álbum. Mínimo siete canciones y 30 minutos. Así que hicimos un interludio, que grabé yo, y quedamos con siete tracks.

Vicente: Al principio era como “hagamos la música que nos suene bien en el momento”. Había canciones con escala pentatónica, con slap bass, muchas influencias mezcladas. Una vez empezamos la grabación se nos presentó un hilo conductor mucho más cercano al post rock, a lo que hace Black Country, New Road y la Windmill Scene. 

Chile en este momento está respondiendo mucho a este fenómeno global del post rock y la Windmill como tal, o a los recursos que traen. ¿A qué creen que se debe y qué influencias citarían?

Gastón: Yo personalmente no escucho mucho post rock, pero sí creo que se debe a que la música siempre está cambiando su rumbo y renovándose de forma cíclica, se repiten cosas de décadas pasadas. También la viralidad y la necesidad de expresarse más allá de la melodía.

A mí me gusta mucho Matt Cameron, baterista de Soundgarden, tiene la habilidad de crear baterías precisas para cada canción sin que sean necesariamente complicadas.

Juan: No sabría dar una respuesta de por qué está ocurriendo eso. creo que es la emoción. A mí me marcó muchísimo Ants From Up There de Black Country, New Road. Puede que alguien diga que Isaac Wood no es tan talentoso vocalmente, pero a mí me raya porque es extremadamente expresivo. 

Fuera de eso cito a Sorority Noise. Hablan mucho de la pérdida y del cuestionamiento a Dios. Me conecté profundamente con eso. Nunca me había sentido tan conectado con una banda.

Vicente: Yo creo que es la contracultura del momento, porque la música ya no es simplemente quien canta bonito y existen múltiples recursos para hacer que suene, ya que además suene bien. Esta música que es sincera con la gente, realmente te puede hacer sentir bien o mal, te puede hacer estallar, te grita en la cara. Se sale un poco de este prototipo del rockstar sobrado. Es alguien que le gusta mucho hacer música y quiere hacerla bien.

Últimamente he escuchado mucho “Deseo, Carne y Voluntad” de Candelabro y los bajos son brutales. Además, personalmente me gusta mucho Mike Dirnt, el bajista de Green Day

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Estas escenas dialogan mucho con spoken word y esta narrativa más hablada. ¿Cómo describirían ustedes este recurso?

Gastón: Ha tomado mucho protagonismo porque hay una necesidad de decir algo, de restarle importancia a la melodía de la voz y priorizar el “escúchame lo que tengo que decir”. Es una mezcla muy bonita entre el mensaje y una poesía más real. Esto es más bien una prosa recitada. No tiene ánimo de ser pretencioso, sino que es una buena forma de expresar una idea dentro de una canción, poniendo el foco en lo que se dice, acompañado de un gran ambiente instrumental.

Juan: Para mi el spoken word es casi una necesidad. Es súper íntimo, súper crudo. Es como hablarle a alguien al oído sin el filtro de la melodía “bonita”. Cuando uno canta, igual hay un cierto maquillaje, la afinación, la estructura, el estribillo que vuelve. En cambio, cuando recitas, cuando sueltas las palabras casi habladas, no hay dónde esconderse. Si el texto es débil, se nota. Si la emoción es falsa, se nota más todavía.

En nuestro caso, muchas canciones del disco tienen como hilo conductor la soledad y una sensación de vacío bien persistente. Mi manera de lidiar con eso fue escribir, casi como un desahogo. El spoken word aparece como la forma más directa de hacer eso, sin esconderlo detrás de una imagen poética demasiado grande.

¿Qué opinan de las críticas que se le suelen hacer a estos estilos o géneros?¿O con el “chaqueteo” propiamente tal a proyectos realmente novedosos?

Gastón: Creo que es algo muy cultural del chileno. Hay críticas que tienen sentido pero otras no y la gente suele subirse muy rápido al barco cuando se trata de ser chaquetero. Pasa en la música, en el deporte y en muchos ámbitos. Me parece triste porque muchas veces es tirar para abajo a alguien a partir de inventos de la gente que no son ni remotamente ciertos.

Hasta cierto punto me parece super bien que la gente se ría, que hagan memes, yo igual sigo a varias cuentas de memes de la escena. Pero no me parece bien cuando se llega al punto de inventar cosas que no son reales. Le hace daño a todo el ecosistema.

Juan:  Creemos que hay mucho conservadurismo cuando se habla de música. En Chile son super conservadores aunque no les guste admitirlo. Existe esta idea de que la música “debería” sonar de cierta manera.

En una entrevista a Noel Gallagher le preguntan sobre el consumidor y él responde que el consumidor no siempre sabe lo que quiere. Dicho eso, no tiene sentido hacer algo que siempre le guste a la gente.

Vicente: Para ser bien sincero yo también era muy chaquetero y bastante consevador en la música. Hasta hace muy poco me abrí a otras propuestas. Creo que hay tres razones, la primera viene del “yo también quiero eso”, de la frustración de ver a alguien haciendo disfrutar a la gente y uno no poder hacerlo con su propia música. Lo segundo debe ser porque la gente siente que le imponen ciertos proyectos que están sonando fuerte en el momento, o que los medios sobreexponen proyectos. Lo tercero debe ser la influencia de los memes.

Juan: Eso de los memes a las bandas es cierto, no lo entendí nunca, pero creo que es parte de la maña del chileno de molestar por molestar y si no hay con qué hacerlo, se lo inventan.

¿Cómo enfrentan el desafío de ser trío en un proyecto tan cargado de capas?

Gaston: Es bien interesante, pero toda la responsabilidad recae en Juanito con todo lo que tiene en sus pedales y toda la capacidad que tiene de generar sonidos interesantes. Ahí yo intento complementar los espacios con platillos, con toms, bombo, lo que sea, para que todo se sienta como escucharlas como en la versión de estudio. 

Juan: En estudio hay canciones que tienen mínimo seis guitarras. Me gusta doblar, triplicar, armonizar, hacer capas que se cruzan. Entonces el desafío evidente es cómo hacemos sonar eso siendo tres.

Gastón: Pasando a las partes más exigentes, rápidas y con acentos bien marcados, la complejidad para mí está en los redobles y en las variaciones que aparecen en muchas secciones. “Encuentro con un Hada” no es tan difícil en términos técnicos, pero al momento de hacerlos calzar con los chiquillos al mismo tiempo se volvió complicado. En las grabaciones no salió ni a la primera ni a la segunda. “Si grito” es la más exigente porque requiere mucha energía y muchos toms, cansa harto.

Vicente: Hemos tratado de que los arreglos sean pensados también para el vivo. Quizás no replicamos exactamente cada capa, pero mantenemos la energía y la intención. Preferimos que suene potente y honesto antes que intentar copiar mil pistas grabadas.

A pesar de ser trío, sentimos que en vivo suena lleno. No se siente vacío. Y eso para nosotros es clave.

¿Qué esperan que le pase a la gente cuando escuche el disco?

Juan: Si alguien nos dice “yo también me he sentido así y conecté con esto”, sería lo más importante. Más que números o reproducciones.

Vicente: No creemos que sea malo sentirse solo. La soledad no es un error, es una experiencia humana. Si más gente se identifica con eso a través del disco, entonces de alguna forma la soledad deja de ser tan aislante.

Ojalá el disco funcione como una compañía. Como ese momento en que estás escuchando algo con audífonos y sientes que alguien más puso en palabras algo que tú no sabías cómo decir.

¿Cómo imaginan una evolución coherente del grupo?

Juan: Seguir siendo nosotros mismos. No nos disfrazarnos para encajar en una escena. Somos más bien sobrios, directos, auténticos. Queremos tocar harto. Sacarnos la cresta trabajando, mejorar cada show, hacer que no sea solo tocar las canciones y listo. Nos interesa meter transiciones, quizás interludios en vivo, incluso versiones o covers que dialoguen con nuestro sonido.

Vamos a lanzar el álbum entre marzo y abril. También grabamos nuestro primer videoclip de “Encuentro con un Hada”, que marca un paso más profesional en el proyecto.

Ya estoy pensando en el segundo álbum. Y soñamos con girar por Chile, incluyendo Valparaíso, Concepción, La Serena. Llevar el proyecto más allá de Santiago y ver cómo resuena en otros lugares.

¿Qué conversación quieren abrir con este disco?

Vicente: Que es normal sentirse solo. Que no es malo sentirse solo. Que el vacío no te hace menos válido. Es una experiencia compartida, aunque a veces no lo parezca. Si más gente se siente así, entonces no estás tan solo como crees.

Gastón: Se me hace difícil explicar cómo me conecto con eso en palabras. Todos en algún punto de nuestras vidas nos sentimos solos por diferentes razones y todas son válidas. Puedes estar rodeado de gente y aun así sentirte solo. Me gustaría que la gente se sienta acompañada en esa soledad.

Juan: Y ojalá también abrir la conversación sobre cómo lidiamos con eso. Yo estuve mucho tiempo en un hoyo sintiéndome así, y la música fue lo que me sostuvo. Si este disco puede ser eso para alguien más, aunque sea para una persona, ya tiene sentido.