Narea, González y Tapia cerraron la “noche chilena” del Festival el año 2003. Con su genio y talento, Los Prisioneros nacional firmó una de las presentaciones más controversiales emitidas en televisión abierta.
Los músicos de San Miguel repasaron clásicos como “Tren al Sur” y “Estrechez de corazón”; sin embargo, la actuación quedó marcada por las letras improvisadas de su vocalista contra Canal 13—señal encargada de la transmisión de aquella edición del certamen—, la Iglesia, la prensa y la influencia de Estados Unidos.
La Quinta Vergara recibía al grupo chileno más influyente de la década de los ‘80. Tras su reencuentro en 2001, dijeron sí al certamen y entregaron un espectáculo sin precedentes. Pidieron las pifias del público al ingresar e interpretaron “Sexo” para dar inicio a la jornada. Fieles a su estilo, intervinieron la letra y marcaron la tónica de la noche: la crítica al poder.
Una postura que molestó
Días antes de la presentación, el líder de la banda generó polémica al declarar en Perú que se avergonzaba de ser chileno, lo que provocó reacciones y posteriores disculpas, aclarando que sus comentarios apuntaban a una minoría. Aun así, y pese a las críticas, Jorge logró revertir el ambiente durante el show.
Las palabras de González
“El curita con el sermón (…), en cierto canal de televisión…”; “El curita hablando de amor de Jesús, pero cuando torturan y matan, se queda callado”, fueron algunos de los primeros dardos que lanzó el vocalista, apuntando a Raúl Hasbún sacerdote y ex director de Canal 13.
El Padre —rostro de la Iglesia durante la dictadura— también fue criticado por sus editoriales en la estación televisiva católica, en las que se oponía a emitir
programas que promovieran la educación sexual. Pero Jorge no se detuvo ahí. En medio de “Latinoamérica Es Un Pueblo Al Sur De Estados Unidos” dijo: “George Bush dice que hay que ir a matar a los árabes, pues tienen las reservas de petróleo más grande (…) y Latinoamérica dice que sí”.
Al finalizar, el público pidió la primera Antorcha, pero aún quedaba mucho por decir.
We Are Sudamerican Rockers
Mientras interpretaba “No Necesitamos Banderas”, Jorge González volvió a la carga: “No voy a la guerra Señor General; si usted no es tan cobarde, con las
manos limpias vaya a pelear. No mande a los pelaos a asesinar; no a larga distancia comande matar”. El discurso de unión latinoamericana –que ha tomado especial fuerza los últimos días– ya era promovido por el bajista de Los Prisioneros.
En vivo y en televisión abierta, cantó: “Una bandera no es linda cuando hay que ir a odiar. Cuando quemamos las casas de los extranjeros de Sudamérica, cuando nos reímos de la tristeza del pobre hermano argentino, cuando hablamos con prepotencia sobre el peruano, pero le abrimos las patas al norteamericano.”
La inminente consolidación de Los Prisioneros
La banda volvió con todo al certamen viñamarino. Tanto las palabras de su vocalista como los éxitos que revivieron trasladaron al público a su época de
taquilla. El despliegue de Jorge, la batería de Miguel y la guitarra sencilla de Claudio bastaron para recordar por qué Los Prisioneros son un ícono de la música
nacional.
Con ambas Antorchas y una Gaviota de Plata, la banda cerraba con “La Voz de los ‘80”. Agradecieron a los González y los Tapia, y marcaron el final de un espectáculo que transitó entre la nostalgia y la crítica social. Se habían acabado los doce juegos, pero sellaron para siempre que nunca les importó quedar mal con nadie.

