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Blur (1997): cuando asustar de nuevo era la única opción

Portada álbum Blur de Blur. Fotografía de Tony Stone Images.

El 10 de febrero de 1997, Blur publicó su quinto álbum de estudio. Se llamaba simplemente Blur. Venían de encabezar el britpop, pero también de quedar a la sombra del éxito masivo de Oasis en Estados Unidos. La presión era real. La tensión interna también.

Aunque The Great Escape (1995) debutó en el número 1 en Reino Unido, el fenómeno de (What’s the Story) Morning Glory? (1995) de Oasis cambió la escala de comparación. Blur comenzó a ser percibido como una banda “pop de clase media inauténtica”, mientras Oasis encarnaba la narrativa obrera. Damon Albarn reconocería después sentirse “estúpido y confundido”.

Repetir la fórmula parecía lo más fácil. No lo hicieron.

Al borde

A comienzos de 1996, las relaciones internas eran tensas. En entrevistas de la época se les describía “al borde de una ruptura nerviosa”. Graham Coxon, guitarrista principal y miembro fundador de Blur, resentía la dirección musical y la dinámica interna; Alex James, bajista, resumiría ese momento diciendo que Albarn pasó de ser el “héroe del pueblo” al “tipo más odiado del pueblo”. La presión mediática y el desgaste personal eran evidentes. Blur se sostenía con dificultad.

Mientras luchaba con problemas de alcohol, Coxon comenzó a alejarse del britpop y a escuchar rock alternativo estadounidense, especialmente bandas como Pavement y Sonic Youth. Más distorsión, menos ornamento. Más riesgo.

Según contó después, quería que la música “asustara a la gente de nuevo”.

Blur, banda británica. Por Wes Candela. https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/.
Blur. Por Wes Candela.

Albarn terminó aceptando esa necesidad de giro. Se acercó al productor Stephen Street —quien trabajaría por última vez con ellos hasta su regreso en The Magic Whip (2015)— y propuso un sonido más minimalista, menos enfocado en la escritura de singles evidentes.

La consigna ya no era competir. El sonido se volvió más crudo, más directo, mucho más agresivo y emocional, evitando la sátira británica que marcó sus discos anteriores.

Islandia y la improvisación

Las sesiones comenzaron en junio de 1996 en Mayfair Studios (Londres) y luego se trasladaron a Reykjavík, Islandia. Allí se grabaron voces de canciones como “Beetlebum”, “On Your Own”, “Strange News from Another Star” y “Essex Dogs”.

Por primera vez improvisaron en serio. Tocaron juntos durante semanas, editaron jams, samplearon fragmentos. “Fue la primera vez que realmente tocamos sin estructura previa”, diría Coxon. El clima cambió.

El sello EMI y parte de la prensa temían que el cambio alejara a su base adolescente. Pero no ocurrió. Blur debutó en el número 1 del UK Albums Chart, fue certificado Platino y alcanzó el Top 20 en otros seis países.

Con el tiempo, el álbum quedó instalado como un punto de inflexión en la trayectoria del grupo y como el inicio de la etapa que continuaría con 13 en 1999.

La dupla ganadora de Blur

Lanzada en enero de 1997, “Beetlebum” debutó en el número 1 del UK Singles Chart, convirtiéndose en la segunda pista de Blur en alcanzar la cima de las listas. Escrita sobre las experiencias de Damon Albarn con la heroína, la canción presenta música influenciada por The Beatles y un estado de ánimo que Albarn describió como «somnoliento» y «sexy».

No era festiva ni irónica en exceso: era más densa, más introspectiva.

Después llegó “Song 2”. Dos minutos de explosión comprimida que alcanzaron el número 2 en Reino Unido y entraron al Billboard Hot 100 en Estados Unidos. Se convirtió en uno de los mayores éxitos internacionales del grupo y abrió definitivamente el mercado norteamericano para la banda.

La portada fue diseñada por Yacht Associates y muestra a un paciente siendo trasladado de urgencia a una sala de emergencias. La imagen, tomada de un archivo de Tony Stone Images, fue elegida por transmitir “optimismo y miedo” al mismo tiempo, algo que representaba el estado crítico de la banda antes del álbum.

La contraportada y el interior, fotografiados por Paul Postle, muestran paisajes geotérmicos de Islandia, donde se grabó parte del disco.

Es además el primer álbum de Blur que no incluyó las letras impresas: en su lugar, contiene una imagen compuesta de la banda en el estudio, ya que según Albarn: “no querían tener que explicar de qué se tratan las letras porque son bastante extrañas de explicar.”

Blur es el disco de una banda que entendió que seguir igual era más peligroso que cambiar. No compitieron con Oasis. Compitieron con su propia comodidad.