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The Queen Is Dead: el disco que hizo llorar al Reino Unido

Portada álbum The Queen Is Dead de The Smiths. Por Morrissey.

Un 16 de junio de 1986, The Smiths lanzó un disco que lo cambió todo. Una obra que le dio elegancia al enojo, ironía al dolor, y una guitarra brillante a las tardes grises de Inglaterra. Con Morrissey recitando a Selby Jr. y Johnny Marr en su punto más creativo, The Queen Is Dead transformó la angustia juvenil en arte pop.

Muerte simbólica y apertura sin filtros

El disco arranca con la canción homónima, una sátira directa a la monarquía británica. Morrissey se pone en modo fúnebre pero teatral: abre con una cita a Last Exit to Brooklyn y dispara contra las instituciones con una mezcla de tragedia y sarcasmo.

Las guitarras de Marr, cargadas de distorsión y la batería marcial de Mike Joyce marcan el tono: esto no va a ser un paseo amable.

Un guitarrista de 22 años al mando

Si Morrissey escribía como si fuera un personaje literario, Johnny Marr componía como un director de cine. Se encargó de casi todos los instrumentos y texturas, construyendo atmósferas con capas de guitarra, teclados y efectos. Su estilo jangle pop nunca sonó tan claro como en “Cemetry Gates” o “The Boy with the Thorn in His Side”.

Durante la grabación – entre julio de 1985 y abril de 1986, en estudios de Londres y Farnham -, Marr y el productor Stephen Street probaron técnicas poco ortodoxas. Por ejemplo, en “Some Girls Are Bigger Than Others”, Morrissey pidió que su voz sonara “como viniendo desde otra habitación”. Y así lo hicieron: el fade in de la intro fue idea de Street.

Una portada, un actor francés y un disco sin sencillos

El rostro de la tapa es del actor Alais Delon, en una escena de la película L’Insoumis (1964), Morrissey – fan del cine europeo y de Delon – pidió personalmente usar la imagen y Delon autorizó el uso solo después de escuchar el disco completo.

Y aunque parezca increíble, The Queen Is Dead no tuvo sencillos oficiales en 1986. Canciones como “There´s A Light That Never Goes Out” o “Bigmouth Strikes Again” fueron lanzadas recién en reediciones posteriores. Aún así, el disco fue un éxito inmediato entre la crítica y en los charts del Reino Unido.

The Queen Is Dead: entre el sarcasmo y la desesperación

“I Know It´s Over” es probablemente una de las canciones más duras que escribió Morrissey. Una balada lenta, sin coros, donde se enfrente a su reflejo con resignación.

En contraste, “Frankly, Mr. Shrankly” ridiculiza a su propio jefe de sello, Geoff Travis, con una melodía casi de vodevil. Es un disco que salta entre el desgarro y la burla sin pedir permiso.

Por cierto, el título original iba a ser: Margaret on the Guillotine. Una clara alusión a Margaret Thatcher. Era aún más provocador, pero lo cambiaron a última hora. De todos modos, la intención estaba clara: ni la reina se salvaba.

“There’s is a Light That Never Goes Out” fue escrita casi al final del proceso. La melodía tiene algo de The Velvet Underground y algo de chanson francés. La letra, con su mezcla de romanticismo fatal y entrega absoluta, se convirtió en un himno para millones: “to die by your side is such a heavenly way to die”.

Nunca fue single en su momento, pero con los años se transformó en la canción más querida del grupo. Cuando NME eligió a The Queen Is Dead como el mejor disco británico de todos los tiempos (2006), fue por este tipo de cosas: belleza, rareza y dolor, todo junto.

Banda The Smiths, circa 1985. From left to right; Andy Rourke, Morrissey, Johnny Marr, and Mike Joyce.

Fin del cuento

Al año siguiente, The Smiths se separaría. Las tensiones ya estaban al límite durante la gira de promoción. Marr sentía el peso de llevar todo sobre sus hombros; Morrissey ya pensaba en su carrera solista.

Pero si todo terminó ahí, también todo esta acá. The Queen Is Dead fue el momento en que los Smiths fueron más banda que nunca, antes de dejar de serlo. Una joya agridulce que, como pocas, sigue siendo refugio, espejo y trinchera.