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Comfort y música para volar, el vuelo eléctrico de Soda Stereo

Portada del álbum Comfort y Música para Volar MTV Uunplugged de Soda Stereo

El 25 de septiembre de 1996, Soda Stereo publicó Comfort y música para volar. Grabado para la serie MTV Unplugged en Miami, el disco no fue una simple sesión acústica. Mezcló guitarras eléctricas, samplers, teclados y atmósferas electrónicas que reinventaron el formato MTV Unplugged a su manera.

Con improvisaciones sorprendentes y colaboraciones memorables, el disco se convirtió en un referente del rock en español y en uno de los Unplugged más emblemáticos de una banda latina.

Grabado el 12 de marzo de 1996 en los estudios Post Edge de Miami, Soda Stereo transformó el formato MTV Unplugged en algo único. Aunque la serie pedía versiones acústicas, el trío decidió mantener guitarras eléctricas, sintetizadores, samplers y programaciones. Todo para convertir el show en un experimento sonoro propio, que rompió con la regla y marcó la diferencia en Latinoamérica.

De todas maneras, cuatro temas fueron acústicos. Entre ellos Un misil en mi placard, la cual consiguió gran popularidad, incluso mayor que la de la canción original.

El álbum recogió 7 de las 13 canciones del show, la omisión se debió a conflictos de derechos entre Sony/CBS y BMG Ariola, lo que dejó fuera varias interpretaciones. Aún así, Soda Stereo aprovechó y cerró con temas inéditos de Sueño Stereo: Sonoman, Planeador, Coral y Superstar.

Grabado por Eduardo Bergallo y mezclado en Estudio Master (Chile), destacó por su claridad y riqueza sonora. La limitación de derechos no frenó la creatividad: el álbum sigue siendo un testimonio de libertad sonora y experimentación.

El arte de Comfort y música para volar invita a viajar antes de que suene la primera nota. La portada muestra un living futurista y lleno de detalles cotidianos, donde la tecnología y la intimidad se encuentran.

La transmisión del show reforzó esta sensación: la voz de una sobrecargo argentina anunciaba el descenso del vuelo mientras cortinillas de aeropuertos acompañaban la escena, sumergiendo al espectador en un viaje visual y sensorial que conectaba directamente con la música. “Ya se los advertí, aquí tienen música para volar” comenta una frase al final de Sonoman (Banda de Sonido).

El álbum destaca por su libertad musical. Solos de guitarra, teclado y vientos se entrelazan con la base rítmica de Zeta y Charly, jugando con silencios y espacios suaves. La banda no rehízo errores ni perfeccionó cada detalle: Cerati mismo le confesó a Alex Pels, periodista y productor argentino, que ni siquiera recuerda lo que tocó cuando hizo el enigmático solo de Génesis, el cover a Vox Dei en el MTV Unplugged.

Esa mezcla de virtuosismo e improvisación convierte al disco en un viaje íntimo y, a la vez, electrizante, como un concierto en vivo sin precedentes.

El recital contó con aportes que sumaron colores únicos al sonido de Soda Stereo. Andrea Echeverri, de Aterciopelados, se unió en En la ciudad de la furia, mientras los hermanos Diego, Pedro y Ezequiel Fainguersch aportaron intervenciones de vientos y cuerdas brillantes.

El gran Tweety González estuvo a cargo de los sintetizadores, piano eléctrico y sampler. Cada colaboración se integró de manera natural, enriqueciendo la textura del show y elevando la experiencia sonora a un nivel más amplio y vibrante.

Durante el Unplugged, uno de los momentos más emotivos llegó con Té para tres. La canción había nacido años antes en medio de una situación dolorosa: Gustavo, su madre Lilian y su padre Juan José, diagnosticado con cáncer terminal, compartieron una tarde de té.

Cerati transformó esa escena íntima en música, escribiendo una letra minimalista que escondía una carga enorme de emoción. En esta versión, Gustavo añadió un fragmento de Cementerio Club de Luis Alberto Spinetta, como un guiño a su maestro y una manera de sublimar la despedida. Más que un simple tema del repertorio de Soda, Té para tres se convirtió en un retrato de la fragilidad humana y de cómo la música puede sostener el dolor más profundo.