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El universo inestable de Parte de la Religión

Parte de la Religión no tiene una estética clara ni un concepto cerrado. Un disco tenso, extraño y eléctrico que lo hace inolvidable.

El nacimiento de Parte de la religión

El disco fue grabado entre Buenos Aires y Río de Janeiro en medio de una transición democrática agitada y tras el éxito de Piano Bar (1984). Pero en lugar de repetir esa fórmula, Charly eligió explorar nuevos sonidos y formas. Sintetizadores Yamaha DX7, samplers Emulator II y baterías electrónicas dan forma a un disco que suena inestable, pero vital.

Las canciones no fluyen con facilidad. Cambian de tono, se interrumpen, se distorsionan. Su voz suena más hablada que cantada, a veces apurada, a veces agotada. Hay algo nervioso, casi quebrado, que atraviesa todo.

En este disco, las canciones actúan como piezas sueltas que dialogan entre sí, a pesar de sus diferencias. “No voy en tren” abre la puerta con una base liviana, pero instala un quiebre de identidad: ¿a quién le canta Charly cuando se desmarca de todos?

“Buscando un símbolo de paz” no ofrece consuelo, pero sí una necesidad de encontrar algo entre tanto ruido. Y “Rezo por vos”, quizás la más emocional, llega como una herida abierta. Su inclusión en el álbum no es casual: es el respiro más profundo en medio del colapso.

Fabiana Cantilo, considerada la voz femenina más importante del rock argentino, aparece en los coros. García toca casi todos los instrumentos, excepto la batería. La portada es un collage entre lo místico y lo urbano. Cada elemento tiene su peso. Nada sobra. Nada es casual.

La frase que le da título pasa casi desapercibida: “Todo se construye y se destruye tan rápidamente. Que no puedo dejar de sonreír. Es parte de la religión. Matar es parte de la religión. Mentir es parte de la religión”. No hay ironía. Hay una aceptación dura, que atraviesa cada canción. Lo sagrado y lo roto en el mismo plano.

Superó las 250 mil copias vendidas, pero lo que dejó no se mide en cifras. Parte de la religión no es un disco que simplemente suena de fondo. Te sacude, interrumpe, incomoda. Y quienes volvemos a él, no es por costumbre: es porque sigue diciendo cosas que aún necesitamos escuchar.

Durante años se pensó que Parte de la religión se había publicado en noviembre de 1987. Sin embargo, registros discográficos y notas contemporáneas confirman que el lanzamiento fue el 26 de mayo. La confusión se arrastró por décadas pero hoy -a 38 años exactos- vale la pena recordarlo como lo que fue: un disco difícil de encasillar, como al propio Charly.

Charly García, cantante argentino. Revista Pelo, año XIV, número 191, 1983. p. 10.