El pasado viernes 21 de marzo estuvimos en Ramblas Bar junto a Anttonias y The Lullabies en una eléctrica jornada totalmente sold out. El comprometido público no quedó indiferente ante el potente desplante de ambas bandas que mostraron cortes de sus próximos discos.
The Lullabies
Bajo un resplandor magenta, The Lullabies tomó el escenario y preparó el ambiente para el primer tema de la noche. “Don’t Go Away” marcó el despegue del grupo, orquestado por la voz de Sofía, las cuerdas de Gonzalo y los platillos de Benjamín.
Mientras el bajo de Gabriel resonaba en las paredes, los teclados de Arnaud despidieron la pieza y la batería dio paso a un cambio hipnótico. El interludio emergió junto a un tambor oceánico, amplificado por un micrófono, que transformó el bar en un paisaje submarino. Esferas luminosas flotaban entre los ornamentos del lugar, como burbujas atrapadas en una canción de cuna.
El punto más exigente para las guitarras llegó con “Washed”. La parte más sintética del teclado apareció como una corriente eléctrica y el canto de Sofía se elevaba con claridad, sin ser opacado por el estruendo. Sobre la plataforma, los músicos se movían con sus instrumentos, Gonzalo exprimía cada nota de la guitarra y el sonido avanzaba con precisión.
Con “Ostrich”, la banda entró en un terreno más rítmico. Sofía tomó el pandero, añadiendo un brillo percusivo. Benjamín, implacable en la batería, marcaba con precisión los puntos de mayor tensión, manteniendo el pulso firme.
La banda hizo honor a su nombre con una pieza etérea que transportó al público directo a los noventa. Sofía, heredera del dream pop de la época, dirigió la interpretación de “Lullabye” y sumó una armónica en vivo, creando un puente directo con la audiencia. La melodía flotaba entre ecos y texturas envolventes, mientras Arnaud tomaba protagonismo en la guitarra, tejiendo el momento más onírico de la noche,
Entre covers y composiciones propias, el cierre tuvo algunas sorpresas. The Lullabies cantó en español, un desafío que se sumó a la intensidad del final. Todo desembocó en un último golpe a punta de baquetazos y pedales, sellando una presentación que no solo mostró su música, sino que construyó una experiencia inmersiva, de esas que siguen resonando mucho después del último acorde.
Anttonias
El ambiente inmersivo de The Lullabies dejó la mesa servida para Anttonias, que en unos minutos ya estaban sobre el elevado escenario de Ramblas Bar. Baquetas al aire y Agustín inauguró el set junto a Oscar en las seis cuerdas. “Almendra” fue la canción elegida que se cocinó a fuego lento, con personalidad y destellos de su protagonista, la vocalista, Antonia.
“Dulces Corazones”, el último sencillo de la banda que llegó a plataformas en febrero, inundó el recinto, con un público comprometido, siguiendo desde abajo cada detalle. Felipe en el bajo controló los tiempos, con la precisión de un reloj suizo manejó el instrumento con cautela.
Luego, Antonia sacó el micrófono del soporte y se apoderó lentamente del escenario mientras la banda acompañaba en “Adicciones, coronas y flores”. Oscar no se quedó atrás, se sumó a los coros y aceleró las pulsaciones de la noche.
La polera del club de fútbol Palestino que descansaba atrás del escenario no pasó desapercibida. Es una declaración de principios. Hay compromiso artístico, pero también político. Es parte de Anttonias, de su esencia, de la religión.
Así, Diego intercambió su guitarra eléctrica por una acústica dando pistas de una instancia de mayor intimidad. Sólo se quedó Antonia para acompañarlo y con el capo en el primer traste un suave arpegio abrazó la sedosa voz de Antonia en “Deja vu”.
El resto de la banda se sumó y mientras Diego se mantuvo en la acústica junto a acordes nostálgicos, “Mariposas” se hizo paso con lentitud y se apoderó de Ramblas Bar. De a poco atacó el bajo, aparecieron las cajas y las vocales sufrieron de inflación.
Pero sin respiro alguno, el hi hat aceleró los ritmos para encaminar una intro extendida de “Atado a tu sentimiento”, el primer sencillo publicado por la banda, donde todo comenzó. La voz de Antonia no cayó, por el contrario, se mantuvo álgida y protagonizó uno de los puntos más altos de la jornada.
La sorpresa de la noche llegó con Benja de The Lullabies, que tomó el relevo de vocalista principal para interpretar “This Charming Man” de The Smiths. No obstante, el público sediento exigió una canción más. Gritos de “Alma Animal” golpearon cada pared de Ramblas Bar y el quinteto no tuvo más remedio que interpretarla.
Anttonias firmó una presentación impecable, con un desplante escénico que no deja indiferente ni carece de convencimiento. Una banda que transmite y que seguramente será embajadora del rock nacional en un futuro no tan lejano.

