En la explanada de Matucana 100, Cámara Chilena de la Destrucción y La Estrategia del Caracol presentaron su split El Hambre y las Ganas de Comer en camaradería total; fanáticos disfrazados, ambas bandas sobre el escenario y un desenlace colectivo que marcó un nuevo hito para la música nacional de este 2026.
Fotos por Sebastián Lara
En la antesala de Halloween, el Centro Cultural de Matucana 100 abrió sus puertas para recibir a una importante fanaticada que, entre disfraces de la Cámara Chilena de la Construcción, Beatrix Kiddo de Kill Bill, Ronald McDonald, Jesús y más referencias que seguramente no atrapé ocupaban la llana explanada del recinto de Estación Central.
¿Por qué llegó la gente? Por un split. ¿Qué es un split? Un álbum que incluye canciones de dos o más bandas, generalmente repartidas en dos partes iguales, popularizada en escenas underground relacionadas al hardcore, punk e indie rock y black metal.
¿Y qué tiene que ver con este show?

Bueno, el contexto, siempre importante, es precisamente un split entre la Cámara Chilena de la Destrucción y La Estrategia del Caracol, que en abril de este año tomó por sorpresa a la música nacional; El Hambre y las Ganas de Comer, una apuesta que en vez de tener un lado A y B como los clásicos discos en este formato, opta por intercalar las canciones. El riesgo es perder dinamismo, pero la cohesión entre ambos proyectos es tan grande que pareciera que estamos escuchando un solo disco con momentos tan desenfrenados como trabajados.
Desde Biobío a Matucana: Cuando el problema no existe
La apertura de los números musicales de esta jornada estuvo en manos de Cuando el problema no existe, banda de cabelleras largas y una intensidad jovial. Con un disco fresco publicado el 27 de octubre titulado Morder, los oriundos de Tomé eligieron el desenfreno y la potencia en los 25 minutos que estuvieron sobre el escenario.
Comenzando con el chispazo de “PARAPAPA”, la banda, compuesta por dos guitarras, un bajo y una batería, fue avanzando entre claros acercamientos al emo y a un punk visceral bañado en gritos, dialogando sin inconvenientes con el público inquieto y con las bandas que protagonizaron la noche. Una propuesta que recolectó adherentes y sumó escuchas en su nuevo LP.
La previa y nos lanzamos
Pero antes de tirarse a la piscina con el split, tuvimos la oportunidad de ver en solitario a cada banda. Ambos proyectos se pararon sobre el escenario con una alineación de bajo, dos guitarras y batería. Sets adecuados y pertinentes para apreciar algunos vistazos de cortes nuevos que probablemente veremos en futuros trabajos discográficos.
La Estrategia del Caracol fue primero. Es preciso recordar que este show, inicialmente, estaba pensado para el espacio Patricio Bunster del mismo recinto, el cual agotaron inapelablemente. De esta forma, la explanada se posicionó como la mejor opción (en vez de agregar más fechas) y movieron sus herramientas a la ubicación de mayor capacidad de M100.

Luego fue turno de la Cámara Chilena de la Destrucción. Y es el mejor nombre que ha tenido una banda en los últimos tiempos. Tan creativo como representativo. Solo quiero dejar registro de esto.
Por fin se juntaron: “El Hambre y las Ganas de Comer”
La apuesta se veía, por lo bajo, prometedora. Las dos bandas completas sobre el escenario (8 en total) con dos baterías posicionadas en las esquinas traseras del escenario y, por su parte, los instrumentos de cuerda al frente.
Apenas sonaron los primeros destellos de “Corriente”, los primeros rasguños en las guitarras, los que estaban en el baño, en la cafetería, en la Galería Principal, los que estaban lejos del escenario corrieron como si estuviesen en una prueba de 100 metros planos.
Y como sí se tratase de una reacción automática, saltos, gritos sincronizados desde el público y el infaltable mosh junto a su respectivo circle pit demostró que el público estaba sediento por 30 minutos llenos de intensidad. Y la estructura del show apostaba por eso; por lo mismo estaban ambas bandas sobre el escenario.
En seguida, turno de La Cámara y “Código Morse” sólo pisó el acelerador más al fondo. Es un LP ingenioso que no te hace tomar bandos, sino que te envuelve en sus brazos para llevarte por una corriente desenfrenada, sin paradas. Y mientras una banda tocaba, la otra, lejos de mantenerse quieta, coreaba con potencia, se movía por el escenario y como sí fuera un fanático más, se sumaban a la algarabía del público.
“Raul Ducci Claro” siguió encaminando esa cadencia y “Panqui” bajó por un momento los decibeles para sumar un teclado en el desenlace del tema, con los brazos de la gente meneando de un lado a otro. Pero, dificultades técnicas coartaron la continuidad del show y mermaron brevemente esa intensidad que estábamos viviendo en Matucana 100.

Una foto de la camaradería
Un par de minutos después, “Diversión Tipo 3” soltó las cadenas con un coletazo de energía certero que tuvo a Baltazar Cueto, voz y guitarra de Todos Mis Amigos Están Tristes, cantando una porción del tema y sumándose al crowdsurfing. “Sama Sushi Bar” y “GTA Santiago”, los puntos más altos, las canciones más sólidas del split, cerraron el show como sí se tratara de una peña íntima y estrecha.
Una fiesta, con al menos 30 personas arriba del escenario, con las dos baterías rimbombando al mismo tiempo y coronando el split. Una fotografía de la unión, la conexión, las ganas de escuchar y vivir la música en vivo en Chile.
Y nos quedamos con la última frase de Mariano Mora, voz y guitarra de La Estrategia, quien para cerrar la jornada y dimensionar el impacto del show firmó con certeza que “hay que tomarse las conversaciones de los carretes en serio“.







