En 1995, Los Tres lanzarían La Espada & la Pared, su tercer álbum de estudio. Tras su disco más experimental, la banda regresaría con un trabajo que los reconectaría con sus raíces.
Con anécdotas y encuentros inesperados hoy celebramos el aniversario de uno de los discos más importantes de la carrera del grupo penquista.
La tercera bala
Hay discos que marcan épocas, luego está La Espada & la Pared. Los Tres venían del lanzamiento de su segundo álbum, Se Remata el Siglo. Una apuesta más oscura y sarcástica, con cierta cercanía al grunge y el auge que este vivía a nivel mundial, un sonido popular que representaba la voz de una juventud inquieta.
Para la opinión actual, Se Remata el Siglo es un clásico dentro de la discografía de la banda penquista. Con temas como El Aval o Gato por Liebre, este ha sabido ocupar un espacio dentro del corazón de los fanáticos. Sin embargo, Álvaro Henríquez, ha llegado a posicionarlo último cuando se le pide dar un orden a su discografía. En sus palabras, él quería darle “un sonido más rockero, más AC/DC“, pero la discográfica quería llevarlo a algo más contemporáneo.
A pesar del éxito en ventas que este disco significo, la banda no se sentía representada con el sonido, era algo ajeno a ellos, también ajeno a sus raíces. Una vez sentados en el estudio la banda buscaría reconectar, darle su sello a este nuevo álbum. De esta forma nace La Espada & la Pared, el tercer álbum de estudio de la banda.
De vuelta a las raíces
Volverían al rockabilly y las guitarras más jazzeras que nos enamoraron en su debut, con la diferencia que ahora no eran la banda de jóvenes oriundos de concepción que quieren abrirse al mundo, quedaría atrás la formación clásica de las bandas de rock, donde existía una guitarra, bajo y batería. La madurez de la banda era evidente desde sus letras y su composición musical.
Henríquez retomaría su versión más poética y desgarradora a la hora de escribir, con temas como Déjate Caer o Tírate. En estos nos adentramos en una atmosfera oscura, donde la resignación nos invade, ya no hablamos de un Amor Violento. Ya no hablamos de amor, es una confrontación, una representación clara del mensaje que este disco nos quiere dejar.
Un amor superficial o la ausencia de uno, así definiría las letras de La Espada & la Pared. Sin ir más lejos, en este mismo álbum escucharíamos uno de los covers más famosos de nuestra música hasta la actualidad: Tu Cariño Se Me Va de Buddy Richard. No es coincidencia esta elección, es una canción cantada desde alguien roto, cantada desde la voz de un hombre que lo ha perdido todo.
No hay otra forma de hablar de Los Tres sin reconocer a los increíbles músicos detrás, esta no será la excepción. La formación original sin duda es parte de la excelencia en nuestro país, la virtuosidad de Parra en la guitarra, la versatilidad de Titae para rotar entre el bajo y el contrabajo, entregando alternativas en el sonido, nos encaminan al pensamiento popular; “no hay otra banda como esta”.
Por supuesto no me olvido de “Pancho” en la batería. Siempre una carta segura en las baquetas, su toque jazzero es el corazón de cada canción. Representa el movimiento de nuestras cabezas cada vez que nos sentamos a disfrutar de este disco. Todo esto acompañado de la suave voz de Álvaro, quien en este disco no solo desempeñaría el rol de cantante y segunda guitarra, también se lanzaría a tocar algunas notas sobre el órgano, como en “Moizefala” o “Partir de Cero”.
Conclusiones de culto
Es muy difícil quedarse con un disco de Los Tres. Muchos dicen que este seria su mejor trabajo, el disco que mostro una madurez y el que le abrió las puertas al mundo. Como pequeño dato curioso, este álbum fue grabado en Chile y Argentina, también editado en EE.UU.
Una vez grabando en Argentina, la banda se encontraba trabajando en el estudio cuando son visitados por un particular señor, su nombre era Luis Alberto Spinetta. Álvaro compartiría que “El Flaco” le prestaría una guitarra de cuerdas de nylon, guitarra que utilizaría para grabar algunas canciones, pero esto no es todo. Molina en entrevista declararía que en medio de una grabación Luis Alberto dejaría el estudio sin antes dejar una frase que quedaría grabada en su memoria: “Aprobado, un siete muchachos”.
La Espada & la Pared es el reflejo del crecimiento de la banda. Un disco que rompió esquemas, de esos discos que viven en la memoria de quienes lo encuentran. Sin ir más lejos, Álvaro Henríquez declararía que, en conversaciones personales con Gustavo Cerati, este último compartiría que este disco era una obra maestra, lo mejor de la banda.
Comentarios como este solo engrandecen al trabajo de la banda penquista. Siendo un éxito de ventas y el ultimo en lanzarse a las pantallas de MTV, hoy celebramos una de las obras más grandes de nuestra música. Con filosas guitarras e irónicas letras elevamos a La Espada & la Pared.

