El 26 de febrero de 2021, C. Tangana publicó El Madrileño, su cuarto álbum de estudio, a través de Sony Music España. Escrito por él mismo y coproducido junto a Alizzz, el disco dejó atrás la estética de Avida Dollars (2018) y abrió una etapa marcada por guitarras, arreglos orgánicos y una conversación amplia con la tradición musical española y latinoamericana.
En 2018, Avida Dollars lo había consolidado dentro del trap español. El personaje estaba claro, el sonido también. Tres años después, en un país que salía de un confinamiento y seguía usando mascarillas en el transporte público, Puchito apareció con algo que no tenía nada que ver con ese universo.
El Madrileño nació como un disco colaborativo desde el principio. Doce de sus catorce canciones incluyen invitados. La idea siempre fue compartir el espacio.
La antesala fue precisa
“Demasiadas Mujeres” marcó el giro hacia lo tradicional con un imaginario cercano a la copla. Por su lado, “Tú Me Dejaste de Querer”, videoclip producido por Little Spain, debutó en el número 1 en España y entró al Billboard Global 200. Se convirtió en el sencillo más exitoso de su carrera hasta ese momento.
Cuando el álbum salió el 26 de febrero de 2021, superó los cinco millones de reproducciones en Spotify en sus primeras 24 horas, convirtiéndose en el mejor debut de un artista español en la plataforma hasta esa fecha. Debutó en el número 1 en España, alcanzó el puesto 8 en el Top Latin Albums de Estados Unidos y terminó siendo el disco más vendido en España en 2021.
El resultado es un cruce generacional amplio. Participan artistas como Andrés Calamaro, Jorge Drexler, Omar Apollo, Carín León, Ed Maverick, El Niño de Elche o La Húngara. España y América Latina sentadas en la misma mesa.
En “Cuando Olvidaré”, junto a Pepe Blanco, aparece una idea que atraviesa todo el disco: ciertos cantos están ligados a una tierra concreta, sin ser pensado como un límite, sino como sinónimo de pertenencia.
El elogio de la crítica
Además del impacto en listas, el disco tuvo reconocimiento crítico.
En los Latin Grammy recibió nominaciones a Álbum del Año y ganó Mejor Álbum de Ingeniería de Grabación. “Nominao”, junto a Jorge Drexler, ganó Mejor Canción Alternativa. “Hong Kong”, con Andrés Calamaro, obtuvo Mejor Canción Pop/Rock. “Te Olvidaste”, con Omar Apollo, fue nominada en categorías principales.
Antes de esto, Tangana ya había ganado premios como coautor de El mal querer (2018) de Rosalía. Pero con El Madrileño las nominaciones llegaron por su propio proyecto como intérprete. Rolling Stone lo incluyó en su lista de los 250 mejores álbumes del siglo XXI hasta ahora.
El Madrileño como narrativa visual
La narrativa visual fue tan importante como la musical. Little Spain construyó una estética que dialoga con la iconografía clásica española: mesas largas, retratos familiares, luces cálidas, interiores cargados de historia.
Sin la misión de ser nostalgia literal, se convirtió en una puesta en escena consciente de tradición. El personaje de “El Madrileño” funciona como alter ego, pero también como declaración de identidad territorial.
En febrero de 2022 llegó El Madrileño (La Sobremesa). La reedición incluyó nuevas canciones como “Ateo” con Nathy Peluso y sumó el registro del Tiny Desk Concert de NPR, reforzando la idea de reunión musical extendida. El título no era casual. La sobremesa en España y Latinoamérica es una conversación larga después de comer, y el disco parecía pensado con esa lógica.
Después del lanzamiento, Tangana amplió su universo hacia el cine y el documental. En 2023 estrenó Esta ambición desmedida, centrado en el proceso del disco y sus propias contradicciones con la fama desmesurada del momento. En 2024 dirigió el documental La guitarra de Yeray Cortés, con el que obtuvo un Premio Goya.
Aunque no ha publicado otro álbum largo en solitario desde entonces, El Madrileño quedó como el punto de inflexión que redefinió su carrera.
El Madrileño terminó ocupando un lugar que pocos discos logran sostener en el tiempo. No por la sorpresa inicial, sino por cómo se fue quedando.
Lo que parecía un cambio de dirección era, en realidad, una ampliación del mapa. Puchito no dejó atrás lo que venía haciendo; lo reordenó. Le dio espacio a la guitarra, al folklore, a voces que no pertenecían a su generación, y en ese cruce encontró otra forma de contar quién era.
Lejos de cualquier impostación, fue asumir que su tradición también podía ser contemporánea.

