El pasado 7 de febrero estuvimos en Maturana 9 para el show benéfico y colaborativo de Lleguen Temprano y Joven Quijada. Con el fin de recaudar fondos para los animales damnificados por los incendios en las regiones de Ñuble y Bío Bío, ambos proyectos ofrecieron una jornada cercana y lúdica.
La tocata empezó antes de que se encendieran las luces. Durante días, Joven Quijada y Lleguen Temprano usaron internet como antesala: contador diario de entradas vendidas, videos de terror analógico con textura de VHS, una estética entre parodia y misterio.
Todo fue para reunir fondos en ayuda de los animales afectados por los incendios en el Biobío.
Joven Quijada
En Maturana 9 —con su aire de teatro antiguo y molduras que parecen resistir el paso del tiempo— el equipo organizador llevaba petos del Servel, típico del humor de el Joven Quijada. Afuera y adentro se respiraba algo más cercano a una reunión que a una tocata eufórica. Gente conocida y seguidores de la ruta de Quijada y de su paso por el colectivo Camina Solo.
Cuando apareció en escena, vestía una camisa blanca con guiños a paisajes japoneses. Partió con una canción dedicada al “Pollo Chang”, entre bromas y referencias que solo ese pequeño universo entiende. El humor fue la columna vertebral de la presentación.
Fotos por Fernando Vilches
En el tercer tema, “Caperuzo”, se sumó Adolfo Villalobos (Los Pejerreyes), montándose sobre la base de “Without Me” de Eminem. Hubo ironías sobre la industria del entretenimiento y una frase que quedó flotando: “Tus temas financian misiles”.
Más tarde apareció un güiro y el ritmo viró hacia la cumbia. Hubo menciones a Morandé con Compañía y una cadena de chistes internos que cruzaron Santiago de punta a punta.
Lleguen Temprano
Después subió Lleguen Temprano. Era apenas su segunda tocata y eso se notaba en la mezcla de emoción y nervios. El sonido cambió hacia un indie de raíz midwest, con guitarras arpegiadas y una intensidad que iba creciendo por capas.
El audio se saturó por momentos y una cuerda se cortó en plena transición, pero en medio de los empujones, los gritos rasgados y la energía de los asistentes, estos detalles quedaron en segundo plano.
En uno de esos pasajes, recordé la escena de “My Beloved Monster” en Shrek cuando inflan los globos. Ese equilibrio entre lo íntimo y lo cómico definió la noche.Al final, Lleguen Temprano dijo “ustedes son nosotros”.
En esa sala pequeña, entre stickers repartidos a mano y risas compartidas, fue simplemente una constatación.








