Back to 2016: Lionel Richie y el ADN ochentero en el Festival de Viña

Lionel Richie en Berlín, 2015. Por Matthias Muehlbradt via Flickr. https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0/deed.en.

En un espectáculo que contempló tanto sus éxitos solistas como los de la banda The Commodores, Lionel Richie se presentó por primera vez en el certamen internacional. Con una cuidada e inconfundible voz, conquistó a los quince mil asistentes, quienes lo hicieron merecedor de las Gaviotas de Plata y Oro.

Dos semanas después de ser reconocido como “Persona del Año” en el marco de los Grammy, el artista fue el encargado de abrir la cuarta jornada del Festival. La presentación reunió lo mejor de su repertorio; “Running With The Night” dio el puntapié inicial y transmitió la energía característica de sus clásicos, mientras baladas como “Say You, Say Me” o “Stuck On You” lograron traer de vuelta los lentos que el público coreó de principio a fin.

El piano lo cambió todo

Baile, ritmo y alegría contagiaron la apertura; sin embargo, cuando Richie dejó de lado el despliegue escénico y se sentó a interpretar “Easy” —canción que durante la presentación mezcló con “My Love”—, la ovación fue inmediata. Sus manos sobre el instrumento y los primeros acordes bastaron para transportar a las quince mil almas a una época que parecía olvidada, pero estaba más viva que nunca.

Lionel Richie: una figura cercana

El compositor era el plato fuerte de la jornada anglo del Festival, pero no por eso se mostró distante de sus seguidores. Con breves interacciones entre canciones, pequeños chistes sobre las barreras idiomáticas e incluso una falsa invitación a Diana Ross, transmitió carisma e integró al público al espectáculo. La audiencia reía y celebraba cada ocurrencia del músico, generando una conexión que se mantuvo durante la hora y media que estuvo sobre el escenario.

Tras “Say You, Say Me”, los presentes coreaban “ídolo” e intentaron entregarle la primera Gaviota, pero el reconocimiento llegó recién después de “Dancing On The Ceiling” —tema al que sumó la intro de “Jump”, de Van Halen—, momento en que finalizó la primera parte del show.

Vestido completamente de negro y con un collar con cruz—como durante toda la noche—, volvió al escenario para recibir el trofeo e iniciar el segundo tramo de la actuación. Retomó el piano con “Hello” y luego desató la fiesta con “All Night Long”, tema al que sumó ritmos con influencia de salsa mientras recorría el escenario de extremo a extremo.

Cierre con broche de oro

Cuando la presentación parecía llegar a su fin, el creador de “Three Times A Lady” retornó a las tablas para recibir el máximo galardón que otorga el Festival. Esta vez rompió la sobriedad del negro, utilizando un vestón blanco y sugiriendo que una sorpresa estaba por llegar.

Y así fue: con Gaviota de Oro en mano, se dio una pausa, respiró y recordó a su amigo Michael Jackson. Le dedicó las preseas y la última canción, fue la misma que compusieron en 1985. La intro única y la sensación de haber cumplido la misión llenaron el lugar. “We Are The World” cerró, coreada por todas las voces presentes, como en aquel video, como en aquella época que estaba más viva que nunca.