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5 Perlas de Diamond Eyes de Deftones

Portada álbum Diamond Eyes de Deftones. Por Deftones.

En 2008, mientras la banda trabajaba en Eros, el que sería su sexto disco, el bajista Chi Cheng sufrió un grave accidente automovilístico que lo dejó en coma. Ante la tragedia, el proyecto quedó suspendido y el futuro de Deftones se tornó incierto. Sin embargo, el grupo decidió canalizar ese dolor creando Diamond Eyes.

Sergio Vega, ex bajista de Quicksand, asumió el rol de Cheng en el bajo, y junto a él, la banda encontró una nueva energía que se reflejó en letras más luminosas.

Beauty School

La bruma melódica que envuelve este track coquetea con la distorsión más dulce. La batería de Abe Cunningham guía con precisión el inicio, dando paso a la voz entre guitarras espaciales.

Es cierto que, para esta época, las vocales de Chino ya estaban algo deterioradas, pero se logran resolver con suavidad. El bajo aporta una climas opresivos y sensuales a la vez, preparando un drop de pasión contenida.

976-EVIL

Una canción densa y atmosférica que derrite los sentidos mediante una lenta combustión de las cuerdas, la voz y la distorsión.

La influencia del cine de terror y el sonido oscuro es palpable e induce a un viaje hipnótico, donde el mal adopta una forma seductora que no busca asustar, sino atrapar.

Sextape

La canción más etérea del álbum y una de las más bellas del catálogo de la banda. Las guitarras reverberan como olas suaves, mientras Chino se disuelve en un canto íntimo y casi espiritual.

Deftones logra una vulnerabilidad absolutamente cautivadora. Es una joya delicada entre tanta furia contenida

Diamond Eyes

El himno que da nombre al disco explota con riffs cortantes y una batería que retumba como una declaración de guerra. Chino alterna agresividad y poesía con naturalidad.

Hay algo triunfal en esta canción, como si la banda gritara que mantiene su esencia viva

Risk

Aquí conviven la rabia y la melancolía en perfecta armonía. Los versos son aterciopelados, casi contemplativos, pero el estribillo irrumpe con una fuerza devastadora.

Tiene la fragilidad de White Pony (2000) y el filo emocional de Saturday Night Wrist (2006). Moreno canta desde una herida abierta por el estado de Chi Cheng. Un tema que vibra entre el dolor y la redención.