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Favourite Worst Nightmare: el feroz rugido de la juventud

Portada Favourite Worst Nightmare de Arctic Monkeys. Fotografía por Matt Goodfellow. Diseño por Alex Turner y Matthew Cooper.

Con 18 años de historia, Favourite Worst Nightmare de Arctic Monkeys sigue siendo un punto de quiebre generacional: un disco eléctrico, urgente y emocional que captura el caos y la belleza de crecer con una guitarra al hombro.

Desde la adrenalina de “Brianstorm” hasta la melancolía de “505”, este segundo álbum no solo consolidó a la banda británica en la escena mundial, sino que demostró que lo feroz también puede ser cotidiano.

El Favourite Worst Nightmare mostró un contraste con su álbum debut. En temas de sonido, los ingleses ofrecieron una grabación conectada con la línea del garage rock revival, estilo que en la época llevaban bandas como Interpol o Franz Ferdinand, mezclando el ritmo del post-punk y la lírica del indie rock.

Arctic Monkeys, 2006. Por Laura from Washington/Newcastle/Sunderland, UK, CC BY 2.0 , via Wikimedia Commons.
Arctic Monkeys, 2006. Por Laura from Washington/Newcastle/Sunderland, UK.

Este álbum sigue funcionando como una bisagra entre la urgencia adolescente de sus inicios y la transición que tuvo la banda para llegar hasta dónde están actualmente. A pesar de la falta de experiencia, el grupo supo cómo presentar 38 minutos voraces que quemaron los mitos de la “maldición del segundo disco” y dejaron un estandarte dentro de su discografía.

Nuevos rumbos

Poco tiempo después de lanzar Whatever People Say I Am, That ‘s What I’m Not (2006), el anterior bajista, Andy Nicholson, decidió tomarse un receso debido a la fatiga que le provocó la primera gira. En su reemplazo, entró el actual bajista, Nick O’Malley, quien continuó el tour y grabó los bajos que brillan en canciones como “D is for Dangerous” o “Fluorescent Adolescent”.

Favourite Worst Nightmare: entre el ruido y la narrativa 

“Brianstorm” es la encargada de abrir el rugido que plasmó la pesadilla favorita de los Monkeys, siendo una partida explosiva llena de un sonido garage con una batería destacable por parte de Matt Helders. El frontman británico de Sheffield, Alex Turner, se habría inspirado en la historia de un hombre misterioso con quien tuvieron un encuentro en medio de su gira por Japón, mezclando piezas de la cotidianidad con el furor de la juventud.

Asimismo, la ironía y crítica social no estuvieron fuera del LP. En “Teddy Picker”, Turner se inspiró en el mundo del espectáculo y como cualquiera puede llegar a ser famoso, siendo los empresarios quienes seleccionan a una figura como si manejaran las pinzas de una máquina de peluches.

En la segunda mitad, observamos una incursión por parte de los ingleses en temas más introspectivos y guitarras relajadas, pasando de una balada como “Only One Who Know” a “Do Me a Favour”.

Las piezas clave para el éxito 

Luego de cautivar al público con piezas como “When The Sun Goes Down” o “Mardy Bum”, los Arctic Monkeys necesitaban algo innovador. Por lo mismo, se rodearon de un equipo prolijo; la producción de este LP fue hecha por James Ford, integrante del dúo Simian Mobile Disco, y quien también estuvo detrás del álbum debut de Klaxons en el 2007. Además de Ford, también estuvieron detrás personas como Mike Crossey en la producción y mezcla; Alan Moulder en la mezcla; y George Marino en la masterización.

Aún así, tras bambalinas Turner se reunió con una pieza clave: Miles Kane. Kane, miembro del grupo The Rascals, aportó junto a su guitarra en uno de los tracks más icónicos hasta hoy en el disco: “505”. Un año más tarde de este acercamiento, Kane y Turner lanzarían The Age of the Understatement (2008) para comenzar un nuevo camino juntos en The Last Shadow Puppets.

Un final que no termina

Sin duda, Favourite Worst Nightmare ha logrado un impacto cultural con este disco, con canciones que componen piezas vitales dentro de los shows en vivo de la banda, posicionándose como una de sus mejores grabaciones. A lo largo de las 12 canciones presentadas, el disco muestra una frescura y energía desbordante que a 18 años de su vista a la luz, sigue teniendo la misma potencia.