El primer disco del Bloque Depresivo llegó después de años de tocatas, vino y desvelo. Un 5 de octubre de 2018, lanzan su primer disco de estudio. Producido por Mario Breuer, el álbum reunió versiones de clásicos de José José, Lucho Gatica, Jorge Farías y Palmenia Pizarro junto con la original “Continentales”. Un disco que suena a madrugada, a Valparaíso, a desvelo compartido.
El Bloque Depresivo nació el 2010 como un respiro, una excusa para cantar boleros y valses antiguos después del caos y la fiesta de Chico Trujillo y La Floripondio. No había contrato, ni plan, ni apuro. Solo Macha, unos amigos, y la necesidad de cantar lo que dolía.
Eran reuniones casi secretas en bares, tocatas chicas, escenarios que olían a vino y madrugada. De ahí surgió algo distinto: un grupo sin intención de ser famoso, pero con canciones que empezaron a quedarse en el corazón de la gente.
![Macha y El Bloque Depresivo en Rockódromo 2017. Por Fran[zi]s[ko]Vicencio via https://www.flickr.com/photos/zikophotography/](https://elbatiscafo.com/wp-content/uploads/2026/01/Macha-y-El-Bloque-Depresivo-en-Rockodromo-2017.jpg)
En 2012, el Bloque viajó a Francia. Tocaron en el Théâtre de la Ville, en París. El registro —titulado 100% lúcidos— se viralizó, y lo que era un secreto de Valparaíso empezó a recorrer el mundo. De pronto, tanto en Chile como en el extranjero hablaban de esas canciones tristes, cantadas sin pudor ni consuelo, donde la melancolía no se ocultaba, era compartida. Fue el impulso que necesitaban para tomarse en serio lo que hacían sin querer tomárselo en serio.
Después de esa grabación, el Bloque emprendió giras por Argentina, Chile y Perú. En 2017 llenaron dos Caupolicanes con invitados como Joe Vasconcellos, Tommy Rey, Fernando Ubiergo y Álvaro Henríquez. Eran conciertos más parecidos a una procesión que a un show: la gente lloraba, cantaba y brindaba al ritmo de canciones que parecían hablarle directamente al alma.
El debut en estudio del Bloque
El 5 de octubre de 2018 llegó el primer disco, Macha y El Bloque Depresivo, producido por el histórico Mario Breuer. El álbum mezcla composiciones propias con versiones de grandes clásicos. Ahí están José José, Lucho Gatica, Palmenia Pizarro, Silvio Rodriguez, entre otros, todos reinterpretados con respeto y calidez, sin artificios.
“Continentales”, escrita por el propio Macha, se alza como la única original y el corazón del álbum: una carta de amor perdida entre océanos.
El sonido del Bloque no se parece a nada; no es folclor, ni rock, ni canción cebolla, pero tiene algo de todo eso. Las voces se quiebran en el momento justo y esa fragilidad es su fuerza. Es música de fogón y sobremesa, de conversación pausada y corazones rotos. La producción de Breuer conserva la textura de las grabaciones antiguas: guitarras entrañables, percusiones leves y un aire de boliche de puerto.
La emoción como punto de encuentro
Escuchar al Bloque Depresivo es reconocerse en otros. No hay distancia entre quien canta y quien escucha: todos están en la misma orilla, mirando el mismo recuerdo. En los conciertos, esa conexión se vuelve tangible —la gente no aplaude, suspira; no corea, acompaña. Por eso el Bloque se volvió un fenómeno tan singular: no propone olvidar el dolor, sino habitarlo juntos, volverlo canto y, en ese gesto, hacerlo un poco más llevadero.
Tras el lanzamiento, la banda emprendió una gira europea con fechas en Madrid, Barcelona, París, Lyon, Londres, Milán, entre otros lugares del continente europeo. El puerto se volvió itinerante: el Bloque llevó su melancolía latinoamericana al viejo continente, donde sus canciones resonaron con una calidez inesperada.
Cantar para seguir sintiendo
Macha y El Bloque Depresivo no promete sanar; promete acompañar. Escucharlo es como quedarse despierto en medio de la noche, con una copa a medio servir, pensando en lo que fue y en lo que todavía duele. Pero también es esperanza: el recordatorio de que, incluso en la pena, seguimos siendo nosotros.
Porque, como diría el propio Macha, cantar lo que duele también es una forma de celebrar que seguimos vivos.

