Carismático y pionero. Jorge González, uno de los músicos más influyentes de nuestro país siempre tuvo una semilla romántica en su interior, la cual terminó siendo parte fundamental de su carrera artística. En Batiscafo repasamos estos fogosos capítulos del artista nacional con una nueva edición de Íconos.
Desde sus primeros acercamientos con la música en el Liceo 6 de San Miguel, Jorge siempre tuvo el corazón en la mano. Puede que su imagen esté estrechamente atada a ese artista contestatario, con obras que tradujeron un descontento social gigante junto a Los Prisioneros o ese Jorge de las entrevistas conflictivas y memorables. Sin embargo, él siempre tuvo una debilidad por las melodías suaves y el canto apasionado.
Influencias empapadas en romance
Mientras recorría las aulas del recinto sanmiguelino, Jorge aprovechaba de sumergirse en casetes de los Bee Gees, con la abrasadora “How Deep Is Your Love” como canción de cabecera. Por su lado, Camilo Sesto y Sandro, también eran parte de sus visitas musicales; referentes totales. De hecho, en su casa la tónica hogareña era disfrutar de los vinilos de estos intérpretes románticos por excelencia.
“Paramar” fue un guiño certero que llegó con el primer álbum de Los Prisioneros. Un caramelo desgarrador que, entre las cadenciosas “Sexo”, “La Voz de los ‘80” y ”No Necesitamos Banderas”, se transformó en pieza clave del repertorio de la banda nacional.
Corazones: explosión de carne
Casi seis años más tarde, después de su caótica relación con Claudia Carvajal, la pareja de Claudio Narea, y la salida de este último del grupo, Jorge tomó sus maletas y partió a Estados Unidos a grabar el cuarto álbum de Los Prisioneros, Corazones.
En un momento de inspiración envidiable pero también de mucha vulnerabilidad, Jorge despachó una obra fogosa e impetuosa que parecía estar contenida. La explosión significó temas como “Amiga Mía”, “Con Suavidad”, “Por Amarte” o “Estrechez de Corazón”, los cuales demostraron que la pluma de Jorge siempre estuvo cargada de deseo descarnado y auténtico romance.
Estas, fueron canciones que Jorge quiso guardar y contener pero que no pudo evitar escribir.
Los cortes solistas
No obstante, la carrera solista de Jorge se encargó de profundizar esta matriz un tanto reservada. Su debut solista, a pesar de no cumplir con las expectativas folcloristas del artista, siguió con la línea musical de Corazones y trajo temas empapados de electropop, como “Fe”, “Lluvia”, “Piedad” o “Esas Mañanas”. Dentro de todo, el ex bajista de Los Prisioneros siguió desempolvando piezas con mucho corazón.
Ahora, si debemos desentrañar con pinzas una canción de la discografía de Jorge, debemos dirigirnos a su tercer álbum de estudio, Mi Destino (Confesiones de Una Estrella del Rock). El cuarto corte del disco, “Necesito Poder Respirar”, es una odisea en sí misma.
Originalmente escrita por Mike Hazlewood y Albert Hammond bajo el título de “The Air That I Breathe” para The Hollies, este tema pasó a manos y oídos de Jorge a finales de los noventa, quien terminó desempolvando este trabajo de joyería y lo impregnó de su sello identitario con tremendo oficio.
Entre filosas canciones de descontento, crítica y protesta, se asoman las semillas tímidas que terminaron por condecorar una carrera solista no exenta de polémicas y descontentos, pero que afinó el corazón de uno de los artistas más importantes de Chile.

