Pornography: el abismo gótico de The Cure

Portada álbum Pornography de The Cure. Por Ben Kelly y The Cure.

El 4 de mayo de 1982, Pornography de The Cure vio la luz. Después del éxito de su primer álbum, con el icónico sencillo, recordado por generaciones enteras,  “Boys Don’t Cry”, The Cure comenzó a crear una serie de discos que se convirtieron en los pilares del rock gótico, marcando la transición del post-punk hacia nuevos horizontes sonoros.

Estos proyectos conforman una de las trilogías más influyentes de la historia del rock: Seventeen Seconds, Faith y Pornography. La crítica reconoció que The Cure había alcanzado una cima lírica y emocional demasiado cruda para su tiempo. 

Con Pornography sentaron las bases formales de todo un género, hermanándose con Siouxsie and the Banshees, Bauhaus y Sisters of Mercy. Fue una etapa complicada para la banda, donde el éxito se vio empañado por problemas internos, lo que culminó en la salida de Simon Gallup.

Un álbum repleto de excesos, ego y problemas

El sonido de The Cure había dejado progresivamente atrás la urgencia del post-punk para materializarse en un rock gótico absorbente y asfixiante. La densidad ambiental del disco llevó a la banda a una nueva forma de habitar el dolor.

Detrás de esta transformación, Robert Smith se encontraba al borde del colapso, consumido por su propio personaje. La narrativa de la entrega gótica brotó de sus traumas de la infancia y de una obsesión por la literatura macabra, empujándolo a escribir letras de una oscuridad sin precedentes. 

Durante la grabación, la convivencia fue insoportable. La banda se ahogaba en alcohol, drogas y resentimientos. Smith estaba completamente fuera de control. Intratable, déspota, se devoraba todo a su paso. Era casi imposible distinguir entre el hombre y la criatura que había creado para The Cure.

Robert Smith tocando en vivo en el Frecuency Festival. Créditos a Christopher Johnson desde Flickr, Extraído de Wikipedia Commons.

Simon Gallup, bajista fundamental para definir la crudeza de la trilogía gótica, fue uno de los primeros en quebrarse. La tensión con Smith explotó hasta hacerlo abandonar el grupo, marcando el inicio de una época sombría que Robert resumiría más tarde con brutalidad: “The Cure soy yo”.

El hilo argumental de Pornography es la autodestrucción total, un espejo del estado de drogadicción y derrumbe emocional en el que Robert Smith estaba atrapado. Su temprana fama lo había condenado a una frustración amarga y sentía que nunca podría superarse como artista. 

Las letras, envueltas en metáforas, marcaron un antes y un después en lo gótico. Si Siouxsie Sioux fue la imagen visual del movimiento, Robert Smith fue su espíritu, la actitud, la filosofía y el grito silencioso detrás del maquillaje que hasta el día de hoy lo caracteriza.

El sonido y composición del hito de The Cure

“It doesn’t matter if we all die”. Así abre “One Hundred Years”, y no puede haber una carta de presentación más brutal para una obra como Pornography. Es un descenso inmediato al estilo gótico con graves pesados, baterías sintéticas, ecos desbordados, y la guitarra de Robert Smith en su forma más pura.

“The Hanging Garden” es aquel pop oscuro gótico de intimidante proyección emocional que ya anticipaba los rasgos existencialistas que devoraron el álbum de The Cure. En el videoclip aparece por primera vez el icónico cabello cardado de Robert Smith, una imagen que sellaría para siempre su leyenda. 

Asimismo, el lamento que puntea algunas de las líneas eléctricas más desesperadas y hermosas que se hayan compuesto queda patentado en “The Figurehead”. Nuevamente, su forma de tocar la guitarra forja la ortodoxia instrumental que sería replicada años más tarde.

En “Cold” el trabajo de sonido gótico alcanza una sofisticación importante. Los bajos distorsionados empujan el tema hacia un abismo denso y helado e instauran una forma de ecualización que marcaría a toda una generación. 

La fórmula es eficaz, marcada por los graves hinchados que invaden la pista, y agudos comprimidos como si el sonido estuviera siendo estrangulado. Este modelo, establecido por The Cure, sería replicado luego por bandas de géneros tan disímiles como el doom, el shoegaze o el industrial.

Una obra gótica con legado infinito

La depravación autodestructiva toma forma en Pornography, y no es casualidad, pues lo confirma el propio Smith al rememorar lo que implicó grabar este disco:

“No tengo buenos recuerdos de ‘Pornography’, pero creo que es de lo mejor que hemos hecho, y nunca se habría logrado si no nos hubiéramos tomado las cosas en exceso. No creo que puedas hacer demasiados álbumes así, porque no seguirías vivo”

Más que un hito del rock, el álbum de The Cure se alza como un estandarte sobre cómo producir música desde las entrañas. Es una obra que desgarra, que se edifica a través del dolor, dejando una huella imborrable y marcando un punto de inflexión en el sonido de los años ochenta.

Pornography fue la culminación de una trilogía gótica nunca antes vista. Tras el disco, la banda decidió reinventarse y explorar nuevos sonidos, que escaparon del sonido tradicional que The Cure había establecido previamente.

Es de ahí que nace el álbum Disintegration, con un Robert Smith rehabilitado, listo para compartir una faceta más experimental y sentimental de él, que terminó por transformarse en la gran obra de la banda, tal como lo hemos explicado y desglosado aquí en Batiscafo.

Sin embargo, no hay nada ni nadie que logre borrar la huella de Pornography, que permanecerá plasmada para siempre, en la historia de la banda, de una generación y de la música.