Ahí Vamos: el regreso de Gustavo Cerati en clave rock

Portada del álbum Ahí Vamos. Por Ezequiel de San Pablo.

Gustavo Cerati siempre supo reinventarse. Desde su salida de Soda Stereo, el músico argentino exploró sonoridades electrónicas y experimentales con Amor Amarillo (1993), Bocanada (1999) y Siempre Es Hoy (2002). Sin embargo, en 2006 sorprendió con un viraje hacia la crudeza y contundencia del rock en Ahí Vamos, un álbum que consolidó su estatus como uno de los artistas más versátiles del rock latinoamericano.

Un retorno electrizante

El regreso fue intencional. Ahí Vamos fue el regreso de un artista que, después de navegar entre texturas, decidió volver a tierra firme con un disco que combinó furia, melancolía y una precisión quirúrgica en cada acorde.

En esos días, el famoso rockero argentino no tuvo descanso. Su cuerpo, que siempre parecía lleno de energía, comenzó a darle señales de advertencia. Un coágulo le causó una tromboflebitis, obligándolo a pausar la promoción del disco y dejar de fumar, algo que lo acompañaba en sus largas sesiones creativas. 

Pero el golpe más duro no vino de su salud, sino de los eventos de su vida personal que inspiraron el disco. Por primera vez, no era él quien terminaba una relación. Déborah de Corral puso fin a su historia, y ese quiebre lo dejó desarmado, relata Juan Morris en su libro Cerati: La biografía definitiva.

Como siempre, Cerati canalizó el dolor a través de la música. Volvió al rock, refugiándose en sus viejos discos de Queen y Led Zeppelin. Durante ese duelo encontró la dirección de Ahí Vamos, junto al ensamblaje de su banda y el protagonismo de Richard Coleman.

“Es un disco que suena muy actual y que tiene que ver con la necesidad personal que Gustavo estaba buscando en ese momento. Es un clásico que no suena a la última moda o a la vanguardia”, expresó Coleman.

Ahí Vamos, un disco repleto de clásicos

Los primeros temas marcan el preámbulo del disco; para muchos, su sonido fue un claro guiño a Canción Animal (1990) y a las cuerdas sónicas de Dynamo (1992). Con letras simples y directas, Cerati se enfrentó a sus propias inseguridades respecto a su lírica.

Sus próximas cartas están encabezadas por “Adiós”, compuesta con su hijo Benito Cerati. Una de las canciones más queridas del cantautor que simplemente ocurrió. Con el tiempo, se convirtió en una despedida que no parecía serlo en su momento.

La última canción que Cerati cantó en vida lleva por nombre “Lago en el Cielo”. La consideraba “la perla” de Ahí Vamos, un tema que se elevaba a contrapelo del álbum. Su cambio emocional la convirtió en una despedida inadvertida y su interpretación final en Caracas tomó un aire de leyenda.

“Crimen”, con su piano protagónico y atmósfera de cine negro, es una historia de desamor y misterio. Su estribillo, simple pero implacable, resuena como un veredicto. La canción genera una tensión que se siente como un misterio sin resolver, y por eso es tan emblemática en su música. Cerati dijo que es como “Jealous Guy” de John Lennon, su idea de una canción de amor perfecta.

El lanzamiento estuvo rodeado de críticas por su sonido etiquetado de comercial. Para algunos puristas y seguidores acérrimos de Cerati, el giro hacia estribillos contundentes contrastaba con la sofisticación sonora de Bocanada o Siempre es Hoy. Sin embargo, lejos de ser una concesión al mainstream, el álbum manifestó a un artista que, tras años de experimentación, decidió volver a sus raíces.

El llamado a Viña del Mar y Soda Stereo

Un disco que le devolvió la cadencia al astro argentino y que lo regresó a escenarios emblemáticos de Latinoamérica. Uno de los más recordados, fue su exitoso paso por el Festival de Viña del año 2007. Con su emblemática camiseta de “Rockstar”, Cerati regresó a la Quinta Vergara para presentarse por primera vez como solista.

El show bordeó la hora y media de duración e incluyó los mayores éxitos del fresco Ahí Vamos, como “Adiós” y “Crímen”. Por su parte, las joyas del clásico repertorio de Soda Stereo no se quedaron afuera y fue un preludio al esperado reencuentro que compartió con Zeta Bosio y Charly Alberti tan solo meses después en la legendaria gira “Me Verás Volver”.

En retrospectiva, Ahí Vamos fue el llamado al reencuentro de Soda Stereo que ocurriría un año después del estreno de Ahí Vamos. En tiempos en que la experimentación digital dominaba. De esta manera, Cerati apostó por la esencia del rock y demostró que, en su forma más pura, la guitarra sigue siendo un arma de expresión.