Luego de vivir una etapa experimental con el magistral 11 Episodios Sinfónicos (2001) y el soundtrack instrumental de + Bien (2001), Cerati combinó lo mejor de sus escuelas musicales para confeccionar Siempre Es Hoy, un disco repleto de brochazos cadenciosos y tintes electrónicos.
El tercer álbum de estudio de Gustavo Cerati está cumpliendo 23 años, un trabajo que vuelve a las guitarras y reúne piezas de Bocanada (1999), conectándolas con su herencia rockera y sacando así exitosas canciones como “Cosas Imposibles”, “Karaoke”, “Fantasmas” o “Vivo”.
Una bocanada de inspiración para Cerati
Detrás de Gustavo Cerati siempre hubo un afán genuino de licuar sus grandes influencias y retratarlas con pinceladas de su vida personal. Por más que no le gustaba que se entrometieran en su vida privada, el argentino siempre plasmó sus estados de ánimo en sus creaciones.
Cerati vivió un periodo de tremenda productividad mientras se encontraba envuelto en distintas catarsis personales. 11 Episodios Sinfónicos (2001) y + Bien (2001) son prueba de esa inagotable inquietud creativa.
Musas entre tragedias
No obstante, la crisis económica y política que sacudió a Argentina en el ocaso del 2001 no fue lo único que afectó al artista argentino. Además de perder sus ahorros en el corralito, el músico estaba viviendo una dura separación con Cecilia Amenábar, la cual terminó influyendo en la confección de Siempre Es Hoy.
Sin embargo, el argentino entró rápidamente en otra relación con Deborah De Corral, quien fue un gran soporte para él durante la composición de este LP.
“No sé si tuvo más influencia en el disco que mi separación, pero mi relación con ella fue energía positiva, me sostuvo”, declaró Gustavo Cerati.
Además, ella fue testigo de la creación del álbum e incluso también participó, aportando vocales en “Casa”, “Torre de Marfil” y “Altar”. “Me sirvió mucho hablar con Deborah, y al mismo tiempo mi ex mujer también tuvo mucha importancia”, confesó Cerati en una entrevista con Rolling Stone.

Cerati, Siempre acertado: aquí, ahora y después
En 17 canciones, exprimiendo al máximo el rendimiento del Compact Disc, el ex Soda Stereo armó su disco definitivo. Siempre Es Hoy abre las puertas con cortes luminosos como “Cosas Imposibles”, “Nací Para Esto” o “Karaoke”, para luego desencadenar en los fogosos “Amo Dejarte Así” y “Tu Cicatriz En Mi”. Una sólida primera parte que captura la esencia cautivadora del argentino.
Con el gancho consumado, “Sulky” irrumpe con un giro de texturas. Es el quiebre del disco que encamina a un tempo más pausado y con venas electrónicas, con “Casa”, “Camuflaje” y “Altar” como protagonistas. Este último cuenta con la curiosa participación del rapero chileno y ex Los Tetas, Tea-Time.
El fantasma de una relación rota
Luego llega la catarsis. La tormenta fue feroz, silenciosa y desgarradora. Así vivió Gustavo Cerati el quiebre con Cecilia Amenábar, la madre de sus dos hijos y compañera de vida por casi una década. “Fantasma” es el reflejo de no poder soltar, de rehusarse a ser extraños. “Seamos amigos, o el fantasma no podrá dormir”, exclama Cerati en el ocaso de la canción.
Luego “Vivo” nos pone los pies sobre la tierra pero el corazón por los aires. La masificación de TikTok eligió este tema para redoblar sus escuchas, aunque su encanto se sintió desde el primer momento.
Por su lado, “Sudestada” mantiene la tónica dulce y se posiciona como una de las canciones más hermosas del repertorio de Cerati, con las abrasadoras teclas de Charly García como suave compañía. Por último, “Especie” encamina el cierre de persianas del álbum y de un emotivo viaje que sobrepasa los sesenta minutos.
A juicio de quien les habla, este es el disco que define a Gustavo Cerati. Es su sinónimo irrefutable. Un hogar acogedor que tiene espacio para el amor apasionante, el deseo carnal, la introspección profunda, el recuerdo triste y la esperanza viva. Los dos grandes mundos musicales de Cerati, el rock y la electrónica, colisionan armónicamente, en perfecta sintonía.
Luego, tan sólo cuatro años después, Gustavo Cerati se entregaría por completo al rock clásico; desenfrenado y con parlantes potentes. Ahí Vamos (2006) fue el desahogo electrizante que tuvo contenido por tantos años, después de estrenar el electrónico Bocanada (1999) y del disco que estamos hablando. Por lo mismo, Siempre Es Hoy fue la combinación idónea de ambos universos.
A este disco sólo se le puede decir lo que algún día Gustavo afirmó con tanta sabiduría: “te amo para siempre, pero siempre es hoy”.

