Un día como hoy, pero de 1966, nació Jeff Buckley, una de las voces más prometedoras de los noventa, quien solo lanzó un álbum en vida, pero dejó un legado inquebrantable en el mundo de la música.
Por María José Jerez
Fallecimiento temprano de Jeff Buckley
La música está teñida de tragedias que se han llevado trabajos completos de artistas que tenían una identidad tan potente dentro de su escena. Uno de los eventos más impactantes fue la trágica muerte de Jeff Buckley a sus 30 años, quien dejó múltiples proyectos incompletos, de los cuales muchos no salieron a la luz.
En este contexto es que en 2007 es filtrada “All Flowers In Time Bends Towards The Sun”, un tesoro noventero perdido de la relación fugaz del cantante estadounidense y la vocalista de Cocteau Twins, Elizabeth Fraser. Esta publicación generó tanto fascinación, por tratarse de una pieza inédita, como molestia, debido a su carácter incompleto y a la falta de permisos para su difusión.
La década de los noventa se encargó de unir a las voces más románticas de los últimos años en 1994, dos almas conectadas por la pasión artística y el amor. Su encuentro parecía predestinado, como si estuvieran hechos para compartir un breve pero intenso capítulo en sus vidas. No podría ser de otra forma con dos voces angelicales.
Por un lado, Buckley era conocido como el jukebox humano debido a su sobresaliente capacidad para interpretar cualquier canción con un idilio irrepetible. Por otro lado, Liz Fraser fue apodada en múltiples ocasiones como “la voz de Dios”, por su timbre único y registro vocal cristalino.
El tema perdido en el tiempo, grabado como si fuera un secreto, se funde entre conversaciones risueñas y una línea acústica de guitarra, quizás dos. Puede que sea la única toma que exista, que nadie más la haya presenciado y que la intimidad de la escocesa y el californiano haya quedado pactada en esta canción.
El amor como conflicto
“¿Por qué la gente quiere escuchar todo?”, expresó Fraser en una entrevista de 2009. Le resulta casi incomprensible compartir esta reliquia, como si al hacerlo rompiera un pacto entre ambos.
“Jeffrey le dio color a mi vida. Leía sus diarios y él leía los míos. No podía no enamorarme de él. Era adorable”, comentó Fraser con nostalgia en “Everybody Here Wants You”, el documental dedicado al difunto artista. El romance entre Liz y Jeff fue breve pero intenso. Liz admitió que fue “demasiado” para ella y decidió apartarse en 1995.
La melodía y los versos dibujan imágenes de fantasmas hipnotizados por la belleza de un campo de flores. En algún punto hay un sauce derramando sus lágrimas en un río que arrastra todos los recuerdos de esta relación. En cada nota hay un paraje que guarda los ecos que no se dijeron en vida.
La muerte del autor de “Lover, You Should’ve Come Over” en mayo de 1997, dejó un vacío irreparable en la música y se llevó encuentros y palabras que jamás se dijeron. Una despedida agridulce que sería honrada por Liz en “Teardrop”, de Massive Attack.
All Flowers In Time Bends Towards The Sun, incluso en su forma más incompleta, puede capturar un relato pasional. Jeff Buckley y Elizabeth Fraser dejaron un fragmento de su historia que sigue resonando como un soneto atemporal y al igual que las flores, se inclina inevitablemente hacia la luz.

