Catalogado como el grupo más controversial desde los Sex Pistols, The Jesus and Mary Chain, ganaron notoriedad por sus primeros conciertos que no duraban más de diez minutos, tocaban de espaldas al público y terminaban en un caos total.
Por María José Jerez
La formación que dio génesis al disco dulce estuvo marcada por Jim y William Reid (ambos en voz y guitarra), Bobby Gillespie (batería) y Douglas Heart (bajo). El proyecto mezcla las dos grandes influencias de los hermanos Reid: las guitarras intensas de The Stooges y The Velvet Underground con el pop melódico de The Beach Boys.
“Somos mejores que los demás, normal que la gente se fije en nosotros”, respondieron en diversas entrevistas, demostrando desde ya su actitud irreverente.

El Psychocandy se tiñó de punk rock y psicodelia. El sonido escocés ya era una realidad condicionada por los paisajes atmosféricos, solo faltaba ver qué ocurría si se le añadían cascadas de distorsión: un álbum de catorce canciones donde predominan las guitarras saturadas, feedbacks, ecos y acoples junto a unas suaves melodías vocales.
“La gente estaba acostumbrada a reconocer una fórmula preestablecida y nosotros queríamos mandar los géneros a la mierda”, expresó Jim Reid en el documental Beautiful Noise (2014). La idea de usar los medios que tenían a su alcance se transformó en una total vanguardia musical.
El secreto de los Mary Chain era la guitarra de William, una Gretsch potenciada con un pedal Shin-Ei. El fuzz incontrolable que barnizaba hasta los riffs más simples, fue el resultado de la libertad, la capacidad de explorar e interpretar el ruido.
Una selección de himnos del caos hermoso
El álbum abre con “Just Like Honey”, una obra maestra que equilibra la dulzura de sus voces con el eco nostálgico de su percusión, claramente influenciada por Phil Spector. Esta pista fue parte del soundtrack de Lost In Translation, película de Sofia Coppola que engancha muy bien con la nostalgia construida en el tema.
Never understand emerge como un himno agitado y visceral, mientras que You Trip Me Up encapsula la esencia del zumbido descontrolado de la banda.
“In a Hole” y “Taste of Cindy” profundizan en su color abrasivo, demostrando que el caos puede ser cuidadosamente orquestado. Cada pista en Psychocandy tiene un propósito claro: incomodar, seducir y desafiar las expectativas del oyente.
Durante la grabación, el grupo experimentó con anfetaminas y LSD, lo que posiblemente influyó en su sonido. Aclamado por la crítica, el disco se convirtió en un hito del noise pop y un precursor clave del shoegaze.
Con Psychocandy, The Jesus and Mary Chain no solo redefinieron los límites de la estridencia, sino que también sentaron las bases para una nueva generación de músicos dispuestos a explorar la disonancia como arte. Décadas después, el álbum sigue siendo una referencia obligada, un recordatorio de que la experimentación puede trascender cualquier época.

